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El atentado de Orlando y las opciones presidenciales de los EUA


El ataque en la Pulse Night-club puede inclusive, volver a unificar el discurso del Partido Republicano, que hasta sexta pasada, preparaba uno desembarque masivo de la campaña de Trump, liberando sus bases para no adherir o aún recomendar el apoyo a Hillary.

20 de junio 2016, Bruno lima Rocha

El atentado de Orlando, estado de Florida (EEUU), realizado en la madrugada de domingo, 12 de junio, congrega lo que de peor tenemos hoy en términos de amenaza visible para la idea de democracia de masas. La acción terrorista y de crimen de odio aproxima extremos sectarios, generando tanto una onda de islamofobia  así como visibilidad de la homofobia en escala de pavor societario.

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También caracteriza un momento donde la política interna de Estados Unidos consigue se mundializar, a través de redes cibernéticas, generando efectos de lealtades ideológicas donde la América Latina reproduce, por la vía de élites económico y mediáticas marcadas por los  vende patrias y gorilas, las peores especificaciones de la derecha republicana, de los ultra liberales y neoconservadores orientados por el marco religioso.  

 

Volviendo al ataque homofóbico y de intención totalitaria, vamos al relato. Un joven estadunidense de origen afgana, Omar Mir Sediq Matteen, 29 años, nacido en Nueva York (NYC), hijo de refugiados del territorio invadido por los EUA en 2001 y antes ocupado por la extinta Unión Soviética en 1979, ataca una casa nocturna de público LGBT. El resultado fueron 49 muertos y 53 heridos; el ciudadano que cometió el @ato terrorista, también terminó muerto, resultando en el quincuagésimo óbito en la fatídica madrugada. Matteen actuó alegando estar inspirado en el Estado Islámico (ISIS) y, obviamente, también simpático la causas conservadoras y abusando del derecho al uso de armas personales.

 

En medio del tiroteo, el ciudadano estadunidense que trabajaba como seguridad privado, realizó algunas conexiones para la policía, dando énfasis mayor al acto, y, simultáneamente, cayendo en seguidas contradicciones. De forma oportunista, en la mañana  siguiente, el ISIS reivindica la acción de tipo lobo solitario, aunque el discurso del autor del ataque fuera muy,  muy contradictorio. 

 

El oportunismo de Trump  y el juego de dos caras de Hillary Clinton

 

La masacre de Orlando polariza aún más las elecciones presidenciales de los EUA, a ser realizadas el mes de noviembre, con dos candidatos portando discursos opuestos. Hillary Clinton, 68 años, candidata por el Partido Demócrata y contando con el apoyo del actual presidente Barack Hussein Obama, va a reforzar el debate por la restricción al porte y compraventa de armas – y en especial  armas largas y fusiles de asalto - en el país.

 

Donald Trump, 69 años, candidato por el Partido Republicano, va a tener la oportunidad de aumentar la marca sectaria de su campaña, apostando en la islamofobia  y una postura ofensiva contra las amenazas de terrorismo, en especial en el nivel doméstico.

Vale destacar que Omar Matteen trabajaba como seguridad particular, guardia de valores, empleado en la empresa G4S y con puesto fijo.  Las armas utilizadas en el ataque, dos, fueron compradas legalmente por el ciudadano estadunidense. Menos de 24 horas después de la masacre, tenemos un choque de interpretaciones entre las dos candidaturas. Hillary Clinton alega que el bloqueo republicano para el cambio en el estatuto legal de la compraventa de armas de uso personal impide la seguridad en el territorio de los EUA, expuestos a tiroteos y crímenes de odio e intolerancia regularmente.  Ya Donald Trump alega que la administración Obama tiene la “mano leve” y se niega a endurecer contra el “islam radical”.

 

El ataque en la Pulse Night-club puede inclusive, volver a unificar el discurso del Partido Republicano, que hasta sexta pasada, preparaba uno desembarque masivo de la campaña de Trump, liberando sus bases para no adherir o aún recomendar el apoyo a Hillary.

 

Aunque ataques con armas automáticas sean un fenómeno regular en los EUA, el atentado contra a Pulse, alcanzando mayoritariamente latino-americanos y descendientes viviendo en Orlando y región, fue la peor masacre doméstica desde el 11 de septiembre de 2001. Ocurriendo en junio, faltando poco más de un mes para las convenciones nacionales de los dos partidos mayoritarios de los EUA, a buen seguro el acto de terror individual – tipo lobo solitario – radicaliza posiciones, amplia prejuicios y da energía para la insana campaña de Trump. El millonario, presentador y con vena de comediante entra como franco tirador en la carrera presidencial y si consiga retirar el elemento de racionalidad de los debates, puede incomodar bastante en una disputa que, hipotéticamente, según la mayor parte de los análisis previos, ya estaría resuelta en pro de Hillary Clinton aún antes del inicio de la campaña mayoritaria.

 

La dimensión doméstica de las elecciones estadunidenses no condiciona el accionar internacional

 

El juego de dos caras de la ex-secretaria de Estado ultrapasa también el sensu de ridículo en escala internacional. El gobierno del Demócrata Barack Hussein Obama a dos patas en Oriente Medio con vínculos directos para con el jihadismo sunita. Primero, por jamás amenazar siquiera punir las monarquías árabes conservadoras, lideradas por Arabia Saudí, y seguidas por Omán, Bahrein, Kuwait, Qatar y EAU. Son los emires del petróleo los ordenadores de gasto y controladores de las redes de inteligencia a aprovisionar los “rebeldes” sunitas en la Guerra de la Siria. En otras palabras, los EUA y su vasta red de espionaje y control, nada hacen para frenar la acción del Frente Al Nusra, alimentadas y financiadas por sauditas y aliados, no por casualidad, también aliados de los EUA en el Grande Oriente Medio y Mundo Árabe. ¡Ya el único país miembro de la OTAN y de mayoría islámica, a Turquía, corresponde al segundo mayor contingente de la Alianza y es quien aprovisiona toda la logística del ISIS! 

 

Se trata de una farsa absurda asociar la candidatura de Hillary Clinton a una postura “humanista y tolerante” en el ámbito internacional. Afirmo que no hay diferencia cualitativa entre la gestión de la candidata Demócrata y a de su sucesor John Kerry al frente del Departamento de Estado en lo que concierne al patrón de alianzas entre la superpotencia y sus aliados regionales en Oriente Medio y, por consecuencia, las líneas logísticas del jihadismo sunita, tanto de la Al Qaeda como de su concurrente, el ISIS.

 

Luego, la islamofobia  *profanada por Donald Trump, aunque ofensiva, no altera la correlación de fuerzas en el escenario conflagrado, donde quién realmente combate el jihadismo sunita, el PKK y su guardia-lluvia de organizaciones sociales, aún está bajo la rúbrica de “terrorista” por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Si en escala mundial no comprendamos esta hipocresía estructural, apodada de cálculo “realista”, simplemente estaremos aun mimetizando la polarización entre Demócratas y Republicanos, sin comprender los intereses estratégicos para latino-americanos y pueblos del mundo que son blanco de las políticas imperiales de la Superpotencia.






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