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En Brasil, algunas dimensiones del golpe institucional en andamiento


Lo que sorprendió a todo el mundo fue la liberación de grabaciones de Lula - todas autorizadas por la Justicia - y, al parecer, en una interpretación muy flexible tanto de la ley como la ética en la política republicana.

28 de marzo 2016, Bruno Lima Rocha y Júlia Kléin

Las grabaciones telefónicas de Lula y compañía – cuando los teléfonos pinchados son el arma de los golpistas

Antes de leer estas palabras, pido a los amigos aquí para recordar que el que escribe se posiciona a la izquierda del gobierno Dilma y antes el de Lula, es crítico de ello y nunca militó en partido electoral y  menos aún tomó cargo de confianza o comisión. Es decir, no vengan a buscar ver oficialismo donde no hay. Como se trata de disputas de facciones y proyectos políticos y, en sentido estricto, no estoy vinculado a ninguno de estos sectores, estoy bastante cómodo para armar los comentarios.

 

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Después de escuchar las grabaciones entre Lula y sus aliados, incluyendo la conversación con la presidente Dilma, recordé, llegué a hacer memoria de un episodio similar durante la década del ‘90. Entiendo que el contenido de las conversaciones está en el mismo nivel o más bajo que las grabaciones hechas durante la subasta y remate del Sistema Telebrás, donde fueron capturadas conversaciones poco republicanas entre Luiz Carlos Mendonça de Barros - entonces ministro de Comunicaciones - y El presidente Fernando Henrique Cardoso.

El proceso terminó nulo. En 2009, Mendonça fue absuelto por la Justicia Federal de quejas de conducta indebida. Las conversaciones entre Lula y Jacques Wagner (ministro de la Casa Civil de Dilma) y Lula con el presidente de la CUT Nacional, Vagner Freitas (central sindical oficialista), más allá de diálogos cortos con la propia presidente Dilma Rousseff, parecía el mismo contenido. Puede parecer poco republicano, pero, de hecho, es algo común en un entorno como el nuestro. Lula había sido nombrado para la Casa Civil para salvar su carrera política, tratando de mantener el partido de gobierno - al menos - hasta el final del término y ahora, tal vez, tratando de competir para la Presidencia en el 2018.

Estamos frente a un conjunto de medidas de tipo de estructuras policiales y jurídicas actuando a través de una cadena de comando paralela. Dichas medidas actúan como una máquina de producir instabilidad y por dentro del aparato de Estado, que actúa casi por su cuenta y, técnicamente, tratando de mantenerse dentro de la ley. La conversación entre Dilma y Lula es proporcional a los ataques continuos.

Puede ser poco republicana, pero es evidente y previsible. Lo que sorprendió a todo el mundo fue la liberación de grabaciones de Lula - todas autorizadas por la Justicia - y, al parecer, en una interpretación muy flexible tanto de la ley como la ética en la política republicana. El juez Sergio Moro pasó de los límites, la Rede Globo también, tan como la nueva - vieja derecha ideológica.

Definitivamente, en campaña de los medios y sin la participación de las Fuerzas Armadas o de un poder moderador intervencionista de tipo militar, el momento recuerda a 1954 en todos los aspectos. Si Lula se retirase, pone fin a su carrera política y también al propio gobierno federal. Mantenerse en su posición en el límite de la legalidad – pues es nombrado como ministro,  sigue en un  limbo jurídico, aguardando una decisión del pleno de la Suprema Corte el gobierno puede sobrevivir e incluso reanimar en 2018.

Es una  paradoja, que Lula aún puede ser detenido, cómo puede terminar todo en un proceso de destitución, así como - en menor medida - llegar a ser elegido o,  como cacique político de un partido enorme pero con poca democracia interna efectiva – terminar indicando quién va a suceder Dilma en 2018. El entorno es totalmente abierto, y el diseño de la alianza de clases y alianza entre capital y trabajo, marcos del lulismo tal y cual la tradición de sindicalismo de tipo amarillo o vendido, sin duda, fue a la tumba.

 

La nueva derecha neoliberal

En cuanto a la posición de los que están en la calle, actuando como  derecha: o estos gorilas escuálidos, pitiyankees elevan los niveles de protesta, con la realización de actos de violencia y "vandalismo", y generan la conmoción, la irracionalidad y el sentido de "justicia" que tanto les gustan pronunciar. Esto es lo que hace la derecha escuálida venezolana, violentas protestas llamadas por allá de guarimbas y aquí en Brasil de "vandalismo".  Lo que se nota es que la “movida ciudadana por derecha” quiere generar un sentido de orden, de que ellos son el bien, como los hombres y mujeres de bien, contra los malos, los de abajo, lo  que esta gente llama de “mortadela”, el  fiambre más barato de Brasil.

En cuanto a la posición de la centro ex-izquierda, que todavía está en la base del gobierno, esta sigue bastante acorralada, luego, el camino también es estrecho. Tomando como ejemplo de las entidades de base del Frente Popular de Brasil, La Gente Sin Miedo y otros grupos de los sectores sociales dentro del paraguas de gobierno, estas grandes unidades carecen de una plataforma de demandas que tiene posibilidad de convicción.

Honestamente, no veo que los movimientos y grandes agrupamientos oficialistas tengan la capacidad de convocatoria de quién no está en el alas pro-gobierno, a menos que, por algún milagro y el pensamiento mágico, se produce un claro desplazamiento hacia la izquierda, procedente del Palacio del Planalto. Lo que sí está pasando en Brasil es que muchos sectores se mueven a pesar del gobierno, a pesar del amarillismo, evocando la consigna Contra el Golpe y Sin Oficialismo.

Un problema concreto es que los partidos políticos que están en la izquierda aunque dentro de la legalidad electoral y burguesa, la izquierda restante, esta debe ser muy cuidadosa para no hacer coro con la nueva-vieja derecha, sin que se refuerce la propuesta del gobierno. Después de más de 13 años de infinitas traiciones, es casi imposible creer en cualquier tipo de "giro a la izquierda", a menos que exista cualquier giro poco probable en la dirección de los movimientos de la Vía Campesina y otros.

O sea, para quien organiza socialmente para la lucha popular, es urgente y necesario el correcto alineamiento, confrontando a los golpistas, ubicando la posición pro imperialista de estos,  pero sin con eso dejar de luchar por el conjunto de derechos, severamente amenazados en este momento, y seguramente destrozados una vez que se concluya este golpe – caso esto ocurra.

Por desgracia, la derecha ideológica se mueve en la base del artificio de la desinformación y de las maniobras de los medios masivos de comunicación. Por su lado, la cuenta del  PT es alta. Su maldito pacto de clases y conducta oportunista  y amarilla en los frentes sociales distanciaran quién crea y práctica la lucha popular.

Hoy por hoy, en términos pragmáticos, la única salida para el PT es empezar a juntar 171 votos más uno para mantener el gobierno a cualquier precio. A la izquierda, el camino es largo: hay que luchar contra la derecha ideológica, pero sin defender el gobierno de la ex izquierda que hoy casi muere en función de sus propias medidas.

(www.estrategiaeanalise.com.br / blimarocha@gmail.com)

(juliaklek@gmail.com)






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