{"id":10497,"date":"2010-05-11T19:09:22","date_gmt":"2010-05-11T19:09:22","guid":{"rendered":"http:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/?p=1224"},"modified":"2010-05-11T19:09:22","modified_gmt":"2010-05-11T19:09:22","slug":"entre-la-ceguera-analitica-la-disputa-inter-elites-y-el-alejamiento-del-cargo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/?p=10497","title":{"rendered":"Entre la ceguera anal\u00edtica, la disputa inter-elites y el alejamiento del cargo"},"content":{"rendered":"<figure class=\"image-container image-post-defautl\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/povonarua.jpg\" title=\"El momento electoral es una apertura de posibilidades para hacer pol\u00edtica adem\u00e1s de la urna y de la representaci\u00f3n indirecta - Foto:carbunivali.blogspot\" alt=\"El momento electoral es una apertura de posibilidades para hacer pol\u00edtica adem\u00e1s de la urna y de la representaci\u00f3n indirecta - Foto:carbunivali.blogspot\" class=\"image\"><figcaption class=\"fig-caption\">El momento electoral es una apertura de posibilidades para hacer pol\u00edtica adem\u00e1s de la urna y de la representaci\u00f3n indirecta<\/figcaption><small itemprop=\"copyrightHolder\" class=\"copyright\"> Foto:carbunivali.blogspot<\/small><\/figure>\n<p>11 de mayo de 2010, da Vila Setembrina, Bruno Lima Rocha e Rafael Cavalcanti Barreto <\/p>\n<p>Compartimos en este art&iacute;culo dudas de fondo acerca de las pr&oacute;ximas elecciones presidenciales del Brasil y de la capacidad (o la falta de esta), de los movimientos populares (a ejemplo del Movimiento Sin Tierra &ndash;MST- y la V&iacute;a Campesina) de apuntar a un proyecto de acumulaci&oacute;n de fuerzas donde el pueblo organizado salga fortalecido.<\/p>\n<p>Esta acumulaci&oacute;n seg&uacute;n entendemos, est&aacute; contenida por l&iacute;mites estructurales, los mismos que constri&ntilde;en los m&aacute;rgenes de maniobra del Ejecutivo electo. Pero, a la vez, mientras m&aacute;s contenido est&eacute; el Ejecutivo electo en el ejercicio del poder central, menores ser&aacute;n estos mismos m&aacute;rgenes al final del pr&oacute;ximo mandato. Sabemos que para muchos compa&ntilde;eros de la politolog&iacute;a ampliada (ciencia pol&iacute;tica, comunicaci&oacute;n y pol&iacute;tica, estudio de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, an&aacute;lisis estrat&eacute;gico, econom&iacute;a pol&iacute;tica), esa correlaci&oacute;n fina entre m&aacute;rgenes de maniobra, constre&ntilde;imiento estructural y formas de acumulaci&oacute;n por parte del pueblo organizado, son categor&iacute;as secundarias cuando del an&aacute;lisis electoral se trata. Estamos en profundo desacuerdo. <\/p>\n<p>Un analista de tipo &ldquo;pragm&aacute;tico&rdquo;, de esos que se acercan con la teor&iacute;a de los juegos, haciendo analog&iacute;a de las elecciones como una mezcla de casino y carrera de caballos, dir&iacute;a que los m&aacute;rgenes tienen poca relevancia porque no est&aacute;n en disputa. Una misma base argumentativa dir&iacute;a que este abordaje es por dem&aacute;s estructural, y por tanto, va m&aacute;s all&aacute; del ejercicio del debate electoral. Es como si los m&aacute;rgenes se hicieran lo que son sin la acci&oacute;n previa o concomitante. Nuestra cr&iacute;tica va m&aacute;s all&aacute;. Es c&oacute;mo que, de cierto modo, la ausencia de an&aacute;lisis hist&oacute;rico-estructural se presenta como una versi&oacute;n plausible, aunque sofisticada, de un abordaje post-moderno. Ya la visi&oacute;n estructuralista ultrapasa limitaciones de la cr&iacute;tica por su mirada mec&aacute;nica (y no relacional, por tanto de hecho, no estructuralista) visibles en el corto y en el cort&iacute;simo plazo. <\/p>\n<p>Disputar parcelas de poder es diferente de disputar concepciones del ejercicio de poder, a&uacute;n bajo r&eacute;gimen democr&aacute;tico de derecho y modo de acumulaci&oacute;n capitalista a trav&eacute;s del capital financiero. En las disputas por concepci&oacute;n de poder, entiendo que el pueblo brasile&ntilde;o sale enflaquecido de la Era Lula. Ya en los par&aacute;metros del juego del capitalismo financiero tal como &eacute;l es, todos los indicadores socio-econ&oacute;micos apuntan a una mejor&iacute;a de las condiciones de vida y de las proyecciones del pa&iacute;s. &iquest;Esto implica que &eacute;ste an&aacute;lisis sea una especie de recomendaci&oacute;n favorable al gobierno de Luiz In&aacute;cio y por consecuencia su sucesora, la ex-ministra de la Casa Civil, Dilma Roussef? No, justo al contrario. Implica afirmar que en las disputas por concepci&oacute;n de poder salimos m&aacute;s d&eacute;biles, justo por la ausencia de estrategia y de protagonismo pol&iacute;tico m&aacute;s all&aacute; de la representaci&oacute;n de tipo burgu&eacute;s. <\/p>\n<p>Traduciendo, adaptando lenguajes. O vemos el momento electoral como una apertura de posibilidades para hacer pol&iacute;tica adem&aacute;s de la urna y de la representaci&oacute;n indirecta, o sacralizamos el formato burgu&eacute;s e indirecto de hacer pol&iacute;tica profesional. No es sin ton ni son que entramos en el periodo pre-campa&ntilde;a y los tambores de guerra suenan concomitantes calentando la temperatura pol&iacute;tica. El antagonismo que se nota al acercarse el primer domingo de octubre pr&oacute;ximo (d&iacute;a de las elecciones generales de Brasil) es el reflejo tambi&eacute;n de la falta de contenido program&aacute;tico en disputa. <\/p>\n<p>Los m&aacute;rgenes son m&aacute;s amplios dentro de las reglas del juego casi sin reglas <\/p>\n<p>Si los m&aacute;rgenes de maniobra no se ampl&iacute;an en la pol&iacute;tica ejercitada y ejercida por los movimientos del pueblo organizado, los a&ntilde;os de indefinici&oacute;n y los habituados con las formas de ejercer el poder profesional se sobresalen ante los operadores de confianza de los agentes econ&oacute;micos fundamentales. En la hora de la composici&oacute;n, de indicar el vicepresidente, de montar el mapa de los p&uacute;lpitos estaduales, no existe presi&oacute;n superior al conjunto de oligarqu&iacute;as estaduales organizada bajo una forma de partido-autob&uacute;s como es el caso del PMDB, principal aparato de la base aliada del Gobierno Lula. Durante los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os asociamos el mandato de Luiz In&aacute;cio al gobierno del Comit&eacute; de Pol&iacute;tica Monetaria del Banco Central (Copom) con el ex 1&ordm; Ministro de hecho que dej&oacute; el gobierno sin salir del poder. A&uacute;n con todo el poder advenido de la opci&oacute;n preferencial por los bancos y los capitales financieros, la base electoral cobr&oacute; su precio y encuadr&oacute; el virrey del Bank of America y ex-presidente del Banco Boston, Henrique Meirelles. <\/p>\n<p>Entendemos que el rechazo del PMDB a tragar a Meirelles como candidato a vicepresidente de la ex-ministra en la funci&oacute;n otrora comandada por el general Golbery do Couto e Silva (dictadura militar) y Jos&eacute; Dirceu (en los primeros tres a&ntilde;os del Gobierno Lula), es ejemplar del concepto de maniobra pol&iacute;tica no estrat&eacute;gica de la conformaci&oacute;n del poder. Por siete a&ntilde;os seguidos las centrales sindicales, incluyendo las gobiernistas C&eacute;ntrica &Uacute;nica de los Trabajadores (CUT), Fuerza Sindical y Central de los Trabajadores y Trabajadoras del Brasil (CTB) quedaron martillando en la tecla del cambio de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y deseando el despido de Meirelles, como si &eacute;l por s&iacute; incorporara los males de los financistas, as&iacute; como del ministro de las Comunicaciones H&eacute;lio Costa PMDB) quien representa los intereses del oligopolio de la comunicaci&oacute;n, empezando por las Organizaciones Globo. <\/p>\n<p>A la vez, el ex-presidente mundial del Banco de Boston no consigui&oacute; ni comenzar a escalar el p&uacute;lpito, llevando golpes de todos los lados, pu&ntilde;etazos medi&aacute;ticos de sus correligionarios despu&eacute;s de su afiliaci&oacute;n al aparato de Jos&eacute; Sarney, Renan Calheiros, Orestes Qu&eacute;rcia y Eliseu Padilha. No dio ni para la salida, y el sue&ntilde;o del vice-reinado muri&oacute; en la nada, teniendo que mantenerse el frente de las joyas de la corona del Banco Central hasta que sea la hora de pasar las postas a uno de los economistas que lo suceder&aacute;n, tanto a &eacute;l como al empresario textil Jos&eacute; Alencar y al ex-sindicalista que nunca fue izquierda seg&uacute;n sus propias palabras. <\/p>\n<p>El hechizo se vuelca contra el manipulador de la brujer&iacute;a financiera. El balbuceo del tecnicismo en la econom&iacute;a cae por tierra. El gobierno del COPOM, que a trav&eacute;s de su discurso doctrinario intenta negar la pol&iacute;tica, haciendo una pol&iacute;tica econ&oacute;mica subordinada a una visi&oacute;n monetarista, en oposici&oacute;n a cualquier versi&oacute;n de econom&iacute;a pol&iacute;tica, perdi&oacute; para la visi&oacute;n pragm&aacute;tica y fisiol&oacute;gica de la propia pol&iacute;tica. Esta afirmaci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; del slogan y del argot de marketing pol&iacute;tico, implica un ambiente de antagonismo moment&aacute;neo, entre los operadores que enfatizan el espolio del Estado a trav&eacute;s de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica y los que lo hacen por la v&iacute;a del mando de emprendimientos econ&oacute;micos. <\/p>\n<p>Si el capitalismo organiza sus mercados en la forma de oligopolio, en la representaci&oacute;n pol&iacute;tica su versi&oacute;n es la de las oligarqu&iacute;as partidarias. En la formaci&oacute;n de mayor&iacute;as, viene en la tabla de precios el costo de esta formaci&oacute;n. En el momento anterior a la campa&ntilde;a, cuando todo y todos quedan expuestos a un ataque de nervios comprendemos que al contrario de los discursos mayoritarios, la carrera electoral trae embutido un alto costo pol&iacute;tico y tambi&eacute;n de estabilidad. Para disminuir la inestabilidad de la perspectiva de adhesi&oacute;n a la campa&ntilde;a, el partido autob&uacute;s cobra su boleto. <\/p>\n<p>Antes de analizar las oportunidades de victoria de Dilma (PT, de Lula) o Serra (PSDB, del ex-presidente Fernando Henrique Cardoso) en 1&ordm; o 2&ordm; turno, hay que reconocer una evidencia. Sea cu&aacute;l sea el resultado electoral de octubre, los PMDBs ya vencieron la disputa en el control de las mayores rebanadas del presupuesto de la Uni&oacute;n. Explicamos por qu&eacute;. En el Brasil, conformar mayor&iacute;a y conseguir la estabilidad de la moneda tiene un precio que ser&iacute;a impagable en una sociedad soberana. En medio a los discursos de tipo moralista, cuando tanto Dilma Roussef como Jos&eacute; Serra cuelan las esporas en la arena al estilo J&acirc;nio Cuadros antes de su renuncia (en 1961), los l&iacute;mites reales para maniobrar en la pol&iacute;tica quedan escamoteados. <\/p>\n<p>Dos grandes m&aacute;rgenes acotan la soberan&iacute;a popular en el acto del ejercicio del voto y la consecuente elecci&oacute;n de gobierno. Uno es el costo de formaci&oacute;n de mayor&iacute;as, tema pol&eacute;mico cuyo &uacute;ltimo esc&aacute;ndalo se gan&oacute; el nombre de Mensal&atilde;o, que corresponde a un tipo de mesada a los parlamentarios de la base aliada en pago de votos favorables al Gobierno. El margen menos visible y de dif&iacute;cil comprensi&oacute;n para el gran p&uacute;blico es el modelo de financiaci&oacute;n de corto plazo del Brasil, basado en financiaci&oacute;n y transferencia de recursos desde la sociedad al sistema financiero. <\/p>\n<p>En a&ntilde;o electoral el primer margen gana musculatura, porque a la hora de apostar las fichas y componer las chapas, el ambiente pol&iacute;tico y la obediencia a sus mandos subordinan incluso a Henrique Meirelles, el comandante en jefe del gobierno del COPOM. Y aqu&iacute; se abre un par&eacute;ntesis para las dudas. Si dentro del gobierno del COPOM es posible ganar una ca&iacute;da de brazos de Meirelles, &iquest;Que m&aacute;s podr&iacute;a haberse ganado que no fuera por el inmovilismo del gobierno ocurrido en los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os? Y, &iquest;c&oacute;mo ampliar los m&aacute;rgenes de maniobra si el movimiento popular m&aacute;s fuerte (MST) queda recalcitrante y las bases sindicales m&aacute;s importantes est&aacute;n ligadas al juego electoral? <br \/>\nEs dif&iacute;cil de admitir en alto y buen sonido, pero la verdad desnuda y cruda es que gobernar en el Brasil implica naturalizar estos m&aacute;rgenes de acotamiento estructural y, por tanto, no confrontarlos, admitir dos tipos de alianzas. Una alianza implica hacer &ldquo;la opci&oacute;n preferencial&rdquo; por el capital financiero en general y el sistema bancario en espec&iacute;fico. De lo contrario, el fin del mandato puede hacerse una ruleta rusa, sufriendo reveses simult&aacute;neos. Estos pueden venir de los banqueros del casino digital, ejecutando ataques contra la moneda y retirada de fondos especulativos, aumentando el &ldquo;riesgo&rdquo; pa&iacute;s y condicionando la entrada del nuevo gobierno. Para quien piensa que exagero, basta recordar el a&ntilde;o de 2002 cuando la disparada del d&oacute;lar aceler&oacute; a los acuerdos entre bastidores (ni tan velados as&iacute;) que llevaron a Ant&ocirc;nio Palocci al Ministerio de Hacienda y el ex-presidente mundial del entonces mayor acreedor privado del Brasil, a la presidencia del Banco Central. <\/p>\n<p>Otra alianza es el costo de la gobernabilidad. Implica ceder a los chantajes del cacicado de las oligarqu&iacute;as partidarias que comandan el bajo clero del Congreso. En el caso espec&iacute;fico del pleito de 2010, la mayor red olig&aacute;rquica nacional ya demarca su terreno. Con la derrota del DEM (principal aliado del PSDB durante los dos mandatos de FHC y hasta entonces, segunda mayor fuerza de oposici&oacute;n al Gobierno Lula), cuyo canto del cisne se dio a trav&eacute;s del desgobierno distrital del ex-tucano Jos&eacute; Roberto Arruda y del ex-collorido Paulo Oct&aacute;vio (su vice, tambi&eacute;n casado), los PMDBs reinan solos. Como grandes jugadores de la pol&iacute;tica inmediata, hacen lo que en la loter&iacute;a ilegal se llama &ldquo;cercar el bicho&rdquo;, reduciendo la aleatoriedad de las apuestas. Dentro de su gobierno federal, fue puesto un freno a la ambiciones de Meirelles, ne&oacute;fito en las huestes peemedebistas. El ataque es doble. Mientras el ex-gobernador Orestes Qu&eacute;rcia declara apoyo a la Serra, su operador de confianza, el diputado federal Michel Temer, naturaliza su candidatura a vice de Dilma. Como se nota, dentro de la pol&iacute;tica de corto plazo, gane Serra o Dilma, los correligionarios de Qu&eacute;rcia (exgobernador de S&atilde;o Paulo, quien quebr&oacute; el segundo mayor banco del pa&iacute;s), Calheiros (senador y exministro de Justicia de Cardoso), Juc&aacute; (senador en el norte y enroscado e docenas de casos inexplicables), Sarney (ex presidente del pa&iacute;s, de 1985 a 1990 y uno de los m&aacute;s importantes aliados civiles de la dictadura militar), Geddel (diputado, ministro y heredero pol&iacute;tico del coronel Ant&ocirc;nio Carlos Magalh&atilde;es, hombre del r&eacute;gimen militar, en Bahia) y otros tantos, que brindando su apoyo tanto a Dilma como a Serra, ya cercaron el bicho por todos los lados. <\/p>\n<p>La necesidad de alejamiento de los cargos para la campa&ntilde;a <\/p>\n<p>Al contrario de otros compa&ntilde;eros de la ciencia pol&iacute;tica y del periodismo pol&iacute;tico, entendemos que la reelecci&oacute;n, en todas sus dimensiones, es un error. Si hici&eacute;ramos un examen del momento hist&oacute;rico y de los mecanismos de negociaci&oacute;n y montaje de mayor&iacute;a que aprob&oacute; esta enmienda constitucional en enero de 1997 verificamos la existencia de una adicci&oacute;n de origen. Vamos m&aacute;s all&aacute; de la cr&iacute;tica a la posibilidad legal de un gobernante en poder disputar la permanencia en el cargo por un mandato subsecuente. Entendemos que el mecanismo del alejamiento es muy tenue. Para cohibir las pr&aacute;cticas de tipo patrimonialista y no reproducir la cultura de inmiscuir la cosa p&uacute;blica con fines privados, es necesario que no s&oacute;lo los candidatos a la reelecci&oacute;n en el Ejecutivo se alejen, sino tambi&eacute;n cualquier detentor de mandato en los dos ruedas inelegibles. <\/p>\n<p>Reconocemos que para este pleito ya no hay m&aacute;s tiempo para cambios substantivos de las reglas del juego. Pero, ser&iacute;a importante que en los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os, al menos el cambio de reglas en el &uacute;ltimo momento, tan venal en las pr&aacute;cticas electorales, operara para el bien com&uacute;n. Es fundamental que en las pr&oacute;ximas elecciones, si el estatuto de la reelecci&oacute;n contin&uacute;a, sea revista la permanencia en el cargo de los miembros de los Poderes Ejecutivos y de los Legislativos. Juzgamos que es imposible separar, desde el punto de vista real concreto (ultrapasando la elocuencia del tecnicismo jur&iacute;dico) el ejercicio de la funci&oacute;n, de los actos de campa&ntilde;a. Cualquier inauguraci&oacute;n, acto p&uacute;blico, acci&oacute;n pol&iacute;tica, y a&uacute;n el cumplimiento de agendas de rutina implican una excesiva mediatizaci&oacute;n de los hombres y mujeres en funci&oacute;n p&uacute;blica. <\/p>\n<p>A&uacute;n sabiendo que el tema de la semana puede hasta sonar &ldquo;pueril&rdquo;, y va contra el abordaje estructural y ultra-realista que ejercemos, lo juzgamos relevante. Esto se da debido a las manifestaciones que recibimos y o&iacute;mos de decenas personas interesadas en la pol&iacute;tica oficial. La inferencia de esos entusiastas de de la democracia representativa (por tanto indirecta y procedimental) es simple. Estos electores ven la participaci&oacute;n en campa&ntilde;a de pol&iacute;ticos en el ejercicio del cargo como una especie de competici&oacute;n desleal con los de m&aacute;s peque&ntilde;a visibilidad. Solamente por este motivo, aumentar el nivel de adhesi&oacute;n de los que a&uacute;n creen en las reglas de este juego ya ser&iacute;a raz&oacute;n suficiente para impedir esta participaci&oacute;n. <\/p>\n<p>Considerando el problema grave en el Ejecutivo y en el Legislativo, el trastorno es end&eacute;mico. Desafiamos a cualquier entusiasta de las reglas de transparencia, gobierno electr&oacute;nico o de otro mecanismo de pesos y contrapesos en la pol&iacute;tica, a probar si es posible el control de la agenda de un parlamentario electo, en el ejercicio del cargo en a&ntilde;o electoral. Esta agenda est&aacute; llena de compromisos de tipo parroquial (localismo) y de relaciones de clientela. El concejal est&aacute; en campa&ntilde;a para beneficio propio, se encuentra &ldquo;visitando sus bases&rdquo; o acompa&ntilde;ando candidatos de la mayor&iacute;a. El &uacute;nico control posible es aumentar la agenda de la plenaria y las comisiones. Para evitar ese &ldquo;inc&oacute;modo&rdquo;, los parlamentarios de las asambleas y del Congreso Nacional decretan el eufemismo de &ldquo;receso blanco&rdquo; y simplemente las casas legislativas no funcionan en el segundo semestre en a&ntilde;o de Copa del Mundo. <\/p>\n<p>Hagamos justicia, Lula lleg&oacute; a anunciar un auto-alejamiento del cargo para dedicarse a los meses de campa&ntilde;a. Hasta ahora nada se concret&oacute;. Pero, el peor absurdo es depender de un acto voluntario y no de una regla compulsoria. <\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.barometro-internacional.org\/\">Art&iacute;culo originalmente publicado en el portal Bar&oacute;metro Internacional<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El momento electoral es una apertura de posibilidades para hacer pol\u00edtica adem\u00e1s de la urna y de la representaci\u00f3n indirecta Foto:carbunivali.blogspot 11 de mayo de 2010, da Vila Setembrina, Bruno Lima Rocha e Rafael Cavalcanti Barreto Compartimos en este art&iacute;culo dudas de fondo acerca de las pr&oacute;ximas elecciones presidenciales del Brasil y de la capacidad [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-10497","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sem-categoria"],"jetpack_publicize_connections":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10497","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10497"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10497\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10497"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10497"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10497"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}