{"id":1349,"date":"2010-11-29T09:56:40","date_gmt":"2010-11-29T09:56:40","guid":{"rendered":"http:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/?p=1349"},"modified":"2010-11-29T09:56:40","modified_gmt":"2010-11-29T09:56:40","slug":"tercera-vuelta-electoral-y-presidencialismo-de-coalicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/?p=1349","title":{"rendered":"Tercera vuelta electoral y presidencialismo de coalici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<figure class=\"image-container image-post-defautl\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/congresso.jpg\" title=\"El \u201cpresidencialismo de coalici\u00f3n\u201d ser\u00eda la necesidad que el gobierno electo al Poder Ejecutivo tenga para formar mayor\u00eda en el Congreso Nacional. Ocurre que en el Poder Legislativo, los partidos se organizan tambi\u00e9n en el acuerdo entre asociaciones, componiendo o no el grupo de apoyo al Ejecutivo.  - Foto:ncpam\" alt=\"El \u201cpresidencialismo de coalici\u00f3n\u201d ser\u00eda la necesidad que el gobierno electo al Poder Ejecutivo tenga para formar mayor\u00eda en el Congreso Nacional. Ocurre que en el Poder Legislativo, los partidos se organizan tambi\u00e9n en el acuerdo entre asociaciones, componiendo o no el grupo de apoyo al Ejecutivo.  - Foto:ncpam\" class=\"image\"><figcaption class=\"fig-caption\">El \u201cpresidencialismo de coalici\u00f3n\u201d ser\u00eda la necesidad que el gobierno electo al Poder Ejecutivo tenga para formar mayor\u00eda en el Congreso Nacional. Ocurre que en el Poder Legislativo, los partidos se organizan tambi\u00e9n en el acuerdo entre asociaciones, componiendo o no el grupo de apoyo al Ejecutivo. <\/figcaption><small itemprop=\"copyrightHolder\" class=\"copyright\"> Foto:ncpam<\/small><\/figure>\n<p>29 de noviembre, de la Vila Setembrina del Rio Grande, Bruno Lima Rocha y Rafael Cavalcanti<\/p>\n<p>La economista y futura sucesora de Lula, Dilma Rousseff, ni bien consolid&oacute; la victoria en las urnas por el Partido de los Trabajadores (PT), con una serie de otras nueve agrupaciones apoy&aacute;ndola, ya se ve envuelta en dos situaciones pre-establecidas y de dif&iacute;cil remedio. Por un lado, el intento de recomposici&oacute;n del sistema partidario y las sugestiones para un cambio de agrupaci&oacute;n anunciando (como especulaci&oacute;n, tal vez), la creaci&oacute;n de un nuevo partido de &ldquo;centro&rdquo; para establecer la mayor&iacute;a del gobierno de turno en el Congreso Nacional. Por otro lado, la voracidad de los &ldquo;aliados&rdquo; para conquistar la mayor rebanada de poder ministerial o de autarqu&iacute;as federales vinculadas al Poder Ejecutivo. Ninguna de ambas situaciones implica un refuerzo de la gravitaci&oacute;n pol&iacute;tica del nuevo gobierno. Es justo lo contrario.<\/p>\n<p>No es de hoy que aquellos brasile&ntilde;os que al menos se informan en cuanto al escenario pol&iacute;tico se dan cuenta de los costos de la tal gobernabilidad. Pusimos el t&eacute;rmino as&iacute;, &ldquo;de la tal&rdquo;, en funci&oacute;n de haberse hecho la gobernabilidad un concepto polis&eacute;mico. En la mayor parte de las veces, se alega su defensa para que no ocurra una &ldquo;inmovilidad decisoria&rdquo;, o una &ldquo;incapacidad de gobernar&rdquo;. En estos casos, se evoca el gobierno entre todos, lo que buena parte de las veces implica gobernar para los mismos de siempre, s&oacute;lo variando sus matices. <\/p>\n<p>Tambi&eacute;n ser&iacute;a incorrecto de nuestra parte afirmar que, al cargar con los costos de la gobernabilidad, los gobiernos de turno se asemejan hasta tal punto que entre ellos no hay diferencia. Esto no es correcto ni conceptual ni factualmente. Hay diferencias grandes entre, por ejemplo, los ocho a&ntilde;os de Fernando Henrique Cardoso (Partido de la Social Democracia Brasile&ntilde;a &#8211; PSDB, principal partido de oposici&oacute;n y el mismo del ex-candidato a la presidencia Jos&eacute; Serra) en el ejercicio del mandato y los ocho a&ntilde;os de Luiz In&aacute;cio Lula da Silva. Lo que hemos insistido es el hecho de que estos &uacute;ltimos ocho a&ntilde;os no hayan significado un cambio m&iacute;nimo ni fundamental de las estructuras de poder del Brasil. Dicho esto, se puede resumir afirmativamente que las personas viven mejor como un todo, pero el pueblo -a trav&eacute;s de sus formas organizativas- no obtuvo un avance significativo. <\/p>\n<p>Uno de los factores para que tal fen&oacute;meno ocurra fue consagrado en la ciencia pol&iacute;tica brasile&ntilde;a como &ldquo;presidencialismo de coalici&oacute;n&rdquo;. Este concepto ser&iacute;a la necesidad que el gobierno electo al Poder Ejecutivo tenga para formar mayor&iacute;a en el Congreso. Ocurre que en el Poder Legislativo, los partidos se organizan tambi&eacute;n en el acuerdo entre asociaciones, componiendo o no el grupo de apoyo al Ejecutivo. As&iacute;, las pautas quedan atravesadas por los intereses intra-partidarios que, por su parte, fuerzan la vigencia de esta misma pol&iacute;tica, avergonzando a aquellos que, a&uacute;n ocupando una franja de poder institucional, igual se atendr&iacute;an a los intereses de tipo particular. <\/p>\n<p>Los costos de la coalici&oacute;n, muchas de las veces acaban haci&eacute;ndose costos contabilizables, permaneciendo separados por dentro (en la ley y con r&uacute;brica), o por fuera (de la manera que sea). A la hora de pagar la factura, el nuevo gobierno electo puede gobernar a&uacute;n menos de lo poco que prometi&oacute;. <\/p>\n<p><strong>Cuota de ministras y pol&iacute;ticas de g&eacute;nero<\/strong> <\/p>\n<p>En los &uacute;ltimos d&iacute;as Dilma viene reforzando un discurso de composici&oacute;n ministerial a partir del reclutamiento de una cuota de mujeres, venidas de la composici&oacute;n de partidos del bloque de gobierno. Aunque no se trate de una novedad, es un progreso del modelo ya aplicado. La pol&iacute;tica de cuotas, indicando que los partidos tengan al menos el 30% de sus listas compuestas por candidatas del g&eacute;nero femenino ya es corriente y aceptada. Aunque de dif&iacute;cil cumplimiento en virtud de las dificultades en reclutar el porcentaje necesario, en general esa posici&oacute;n cae bien. Esto estimula a las mujeres a la vida p&uacute;blica e implica una oxigenaci&oacute;n de la vitrina del poder. <\/p>\n<p>Es obvio que el hecho de ser mujer por s&iacute; s&oacute;lo no asegura el buen proceder en el ejercicio de la funci&oacute;n. El pensamiento com&uacute;n dir&iacute;a que, adem&aacute;s del g&eacute;nero, la persona debe tener calificaci&oacute;n y capacidad de gesti&oacute;n. Como ya afirmamos en otras ocasiones, tal noci&oacute;n trae impl&iacute;cita la idea del tecnicismo como substituto de la pol&iacute;tica. En este caso, el raciocinio simplista dir&iacute;a que, &ldquo;siendo una buena t&eacute;cnica, no importa el g&eacute;nero de la ocupante del primer escal&oacute;n&rdquo;. Son dos consideraciones fr&aacute;giles que, infinitamente repetidas, se transforman en hechos de f&aacute;cil digesti&oacute;n. Tanto es una mala consideraci&oacute;n la noci&oacute;n de que basta ser mujer y correligionaria para ocupar una funci&oacute;n ejecutiva, como es a&uacute;n m&aacute;s absurda la segunda idea, el m&eacute;rito por la t&eacute;cnica. Una vez m&aacute;s se repite el problema del supuesto falso y de la premisa neoliberal oculta. La administraci&oacute;n privada no es la administraci&oacute;n p&uacute;blica y gobernar no es gestionar ni gerenciar. Todo acto de gobierno es pol&iacute;tico y esto subordina a todo, incluyendo los l&iacute;mites de lo posible (lo deseable seg&uacute;n las alianzas) y los m&aacute;rgenes de maniobra de los operadores, sean hombres y mujeres. <\/p>\n<p>La aplicaci&oacute;n de las cuotas ministeriales, m&aacute;s all&aacute; de su &eacute;xito o no, acarrea una ganancia de poder simb&oacute;lico para las brasile&ntilde;as. Es innegable el reconocimiento de la mujer m&aacute;s all&aacute; de funciones social y culturalmente definidas en la correlaci&oacute;n de fuerzas de un mundo construido bajo el g&eacute;nero masculino. Tal hecho se acent&uacute;a considerando que estamos en el Brasil, pa&iacute;s creado bajo el signo de la esclavitud y cuyos s&iacute;mbolos p&uacute;blicos (como bustos, estatuas y nombres de calles), adoran pr&oacute;ceres y patriarcas, casi siempre de sospechosa trayectoria. Es muy bueno quebrar paradigmas machistas de un pa&iacute;s que fue gobernado, a lo largo de casi dos siglos, por emperadores, generales y doctores. <\/p>\n<p>El conflicto que presentamos aqu&iacute; es otro. Es tristemente curioso ver esta propuesta crecer en el momento en que los partidos de la coalici&oacute;n capitaneada por la centro-izquierda se ven en el debate (poco republicano, como siempre) por las parcelas de poder (expolio del Estado en el concepto cl&aacute;sico) en el primer escal&oacute;n de la Rep&uacute;blica. Conforme ya tuvimos la oportunidad de afirmar en otras ocasiones, es una pena que la discusi&oacute;n de mujeres en las carpetas ministeriales no venga acompa&ntilde;ada del debate de las banderas hist&oacute;ricas de las luchas de g&eacute;nero, como los derechos reproductivos y la consecuente legalizaci&oacute;n del aborto; una pol&iacute;tica nacional de guarder&iacute;as infantiles y educaci&oacute;n de la primera infancia, beneficiando la mayor parte de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa (compuesta en su mayor&iacute;a por mujeres); la necesaria escuela de turno integral, con la implantaci&oacute;n de las actividades para-did&aacute;cticas, culturales y deportivas en el contra turno escolar; y, de entre las medidas m&aacute;s pol&eacute;micas, la necesaria regulaci&oacute;n de las campa&ntilde;as publicitarias, piezas que insisten en caracterizar el cuerpo de la mujer en forma de mercanc&iacute;a, colaborando con la &ldquo;cosificaci&oacute;n&rdquo; de la especie humana. <\/p>\n<p>Nada de lo que narramos se trata de novedad, lejos de eso. Reconocemos que tampoco hemos citado ni la mitad de un programa hist&oacute;rico construido a partir de debates, agendas de activismo, producciones acad&eacute;micas y luchas de mujeres presentes en el Brasil hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Triste es constatar que estas banderas est&aacute;n pasando muy lejos del debate de las cuotas ministeriales. <\/p>\n<p><strong>El retorno de la CPMF y otros problemas sociales<\/strong> <\/p>\n<p>Pasado el periodo electoral nos reencontramos con el pa&iacute;s real. Parodiando al escritor y periodista brasile&ntilde;o Nelson Rodrigues, &ldquo;la pol&iacute;tica es c&oacute;mo es&rdquo;, y no como los pol&iacute;ticos profesionales &ndash;o aspirantes&ndash; la hacen parecer. Ser&iacute;a incorrecto, por no decir otro t&eacute;rmino, afirmar que es el desarrollo de propuestas y situaciones insostenibles luego que pasado el pleito, es una caracter&iacute;stica exclusiva de la era Lula y de su sucesora. <\/p>\n<p>A los legos en la historia del Brasil, sugerimos la triste memoria del Plan Cruzado II, famosa medida implantada por el entonces presidente Jos&eacute; Sarney, en el gobierno de la Alianza Democr&aacute;tica (PMDB y Partido del Frente Liberal, actualmente Dem&oacute;cratas &#8211; DEM, legenda de pol&iacute;tica neoliberal), que congel&oacute; los precios de los productos, llevando a los productores a desaparecer las mercanc&iacute;as, raz&oacute;n por la cual las personas no ten&iacute;an ni leche. Corr&iacute;a el a&ntilde;o de 1986, a&uacute;n ni hab&iacute;a sido creado el PSDB, estando por tanto la social-democracia derechista entera dentro de las huestes peemedebistas. Veintid&oacute;s a&ntilde;os despu&eacute;s, lo que era blanco de cr&iacute;ticas de la izquierda, se hace pr&aacute;ctica incorporada por la coalici&oacute;n de centro-izquierda al asumir el Ejecutivo federal. <\/p>\n<p>De tantas &ldquo;sorpresas pre-navidad&rdquo;, tenemos el anuncio &ndash;en tono de pragmatismo pol&iacute;tico&ndash; de la necesidad de retorno de la Contribuci&oacute;n Provisional de Movimiento Financiero (CPMF), tasa que incide en casi todas las acciones bancarias. Si es aprobada, a trav&eacute;s de la mayor&iacute;a absoluta del nuevo gobierno en el Senado Federal y en la C&aacute;mara de los Diputados, esto representar&iacute;a la materializaci&oacute;n del acierto entre los partidos de Dilma Rousseff y de su vice, Michel Temer (PT y PMDB), los que si confrontaron al &ldquo;muy noble y valeroso&rdquo; Legislativo federal en 2007, quedando el primero en la vejatoria situaci&oacute;n de defender a m&aacute;s de una de las pol&iacute;ticas implantadas en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso. Ya los correligionarios de Jos&eacute; Sarney, Romero Juc&aacute;, Renan Calheiros y compa&ntilde;&iacute;a, en su mayor&iacute;a se alinearan con el Gobierno, salvo algunas excepciones, que sumadas con los recalcitrantes de la base lulista despu&eacute;s de la crisis de 2005, dieron los votos necesarios para asegurar la victoria de los creadores (PSDB y DEM) contra una de sus criaturas (la CPMF). <\/p>\n<p>En otra oportunidad, ya analizamos los por qu&eacute; de la ca&iacute;da de la Contribuci&oacute;n semi-Permanente (el nombre de bautismo original es Provisional) sobre la Movimenta&ccedil;&atilde;o Financiera y, concomitantemente, la aprobaci&oacute;n por acuerdo de la Desvinculaci&oacute;n de las Recetas de la Uni&oacute;n (DRU). La famosa DRU es el artificio jur&iacute;dico para desplazar fondos y recursos de las &aacute;reas sociales y colocarlos bajos l&iacute;mites, esperando que el boll&iacute;grafo del equipo econ&oacute;mico de turno defina el destino de las riquezas colectivas producidas por la naci&oacute;n. <\/p>\n<p>Discursos alarmistas aparte, ni gobiernistas y menos a&uacute;n la oposici&oacute;n quieren entrar en este dilema. El problema en la Salud es lo ocurre en la Educaci&oacute;n y Sanidad Social. El dinero es pura y simplemente desviado hacia otras finalidades. En la Asamblea Constituyente de 1988, las bancadas llamadas entonces progresistas trataron de asegurar el mayor n&uacute;mero y volumen de derechos posibles para las mayor&iacute;as. Por eso es por lo que en la Carta Magna constan temas que, en teor&iacute;a ser&iacute;an coyunturales o materia para leyes complementarias. En la mano contraria, aquello que el grupo del centro pol&iacute;tico no pudo borrar, los gobiernos posteriores fueron &ldquo;enmendando&rdquo;. Como no se negocia un derecho adquirido y casi siempre se tratan de medidas impopulares, cada enmienda fue duramente negociada. Literalmente, costaron caro. <\/p>\n<p>Nuestro argumento contrario a la vuelta de la CPMF no es nada original y repite el ya proferido por entidades sindicales. Aprob&aacute;ndose la cobranza de tasas, lo que s&oacute;lo asegurar&iacute;a el destino de los presupuestos para la Salud, ser&iacute;a una &ldquo;enmienda del bien&rdquo;, como la 29 (elaborada en 2000, que prev&eacute; m&aacute;s recursos para el &aacute;rea a partir del establecimiento de valores m&iacute;nimos y bases estructurales), vergonzosamente a&uacute;n no votada. Y, si no fuera aprobado el retorno del impuesto, la Salud tendr&iacute;a su financiaci&oacute;n garantizada con la misma legislaci&oacute;n complementaria que a&uacute;n no fue a la votaci&oacute;n. De lo contrario, se trata de m&aacute;s de lo mismo, como siempre. <\/p>\n<p><strong>L&iacute;neas conclusivas<\/strong> <\/p>\n<p>Quien gobierna por la izquierda, o al menos con un m&iacute;nimo de pol&iacute;ticas distributivitas, se debe anclar en el prestigio popular. Reposar&iacute;a sobre los hombros de los sectores organizados de la poblaci&oacute;n la responsabilidad de imposici&oacute;n de una agenda, confrontando a las representaciones parlamentarias hipot&eacute;ticamente &ndash; en este caso supuesto &ndash; conservadoras. En el caso simulado arriba, las estructuras de poder del Brasil se ver&iacute;an sacudidas por la suma explosiva del Ejecutivo a la izquierda y movimientos populares presion&aacute;ndolo. Estamos muy lejos de que esto ocurra en el Brasil electoral de 2010. Aqu&iacute; el caso es otro. <\/p>\n<p>Acomodar las m&aacute;quinas partidarias que se juntaron en la campa&ntilde;a mayoritaria federal cuesta caro y, siendo por dentro y con r&uacute;brica esta retribuci&oacute;n, implica necesariamente la acomodaci&oacute;n de cargos y salarios compatibles. Distribuir el expolio del Estado implica coser la coalici&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de una base program&aacute;tica. Es c&oacute;mo si hubiera un tercer turno, pero de esa vez exclusivo para los bastidores de la transici&oacute;n de gobierno y un nuevo pacto de alianzas. <\/p>\n<p>El resultado de esta democracia indirecta y elitista obedece casi siempre a dos normas de procedimiento: la primera apunta a resultados distantes hasta de las manifestaciones de preferencias de las elecciones de octubre; la segunda, es que el peso pol&iacute;tico del Congreso obliga el gobierno &ldquo;mejorador&rdquo; a realizar a&uacute;n menos de lo poco que prometi&oacute; en t&eacute;rminos de cambios estructurales. <\/p>\n<p>Cualquier semejanza con los entretelones de la formaci&oacute;n de mayor&iacute;a en el Congreso, no ser&aacute; (ni puede ser) ninguna coincidencia.<\/p>\n<p>Este art&iacute;culo fue publicado en la p&aacute;gina de <a href=\"http:\/\/www.barometro-internacional.org\/\">Bar&oacute;metro Internacional<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u201cpresidencialismo de coalici\u00f3n\u201d ser\u00eda la necesidad que el gobierno electo al Poder Ejecutivo tenga para formar mayor\u00eda en el Congreso Nacional. 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