{"id":1587,"date":"2012-02-15T02:10:13","date_gmt":"2012-02-15T02:10:13","guid":{"rendered":"http:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/?p=1587"},"modified":"2012-02-15T02:10:13","modified_gmt":"2012-02-15T02:10:13","slug":"el-costo-real-del-brasil-la-sexta-economia-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/?p=1587","title":{"rendered":"El costo real del Brasil, la sexta econom\u00eda del mundo"},"content":{"rendered":"<figure class=\"image-container image-post-defautl\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/custo brasil.jpg\" title=\"El Brasil crece a trav\u00e9s del pago continuo de su deuda, aumentando considerablemente el papel del capital financiero y comprometiendo casi la mitad del presupuesto ejecutado por la Uni\u00f3n.  - Foto:Bar\u00f3metro Internacional\" alt=\"El Brasil crece a trav\u00e9s del pago continuo de su deuda, aumentando considerablemente el papel del capital financiero y comprometiendo casi la mitad del presupuesto ejecutado por la Uni\u00f3n.  - Foto:Bar\u00f3metro Internacional\" class=\"image\"><figcaption class=\"fig-caption\">El Brasil crece a trav\u00e9s del pago continuo de su deuda, aumentando considerablemente el papel del capital financiero y comprometiendo casi la mitad del presupuesto ejecutado por la Uni\u00f3n. <\/figcaption><small itemprop=\"copyrightHolder\" class=\"copyright\"> Foto:Bar\u00f3metro Internacional<\/small><\/figure>\n<p><em>14 de febrero, de sur al noreste del Brasil, Bruno Lima Rocha y Rafael Cavalcanti<\/em><\/p>\n<p>Esta vez es de verdad. El Brasil fue considerado la sexta econom&iacute;a del mundo, atr&aacute;s s&oacute;lo de EUA, China, Jap&oacute;n, Francia y Alemania. A juzgar por el hecho de que las dos &uacute;ltimas potencias son el pilar de la enflaquecida zona euro; de que el Jap&oacute;n permanece estancado desde mediados de la d&eacute;cada de 90&rsquo; y los Estados Unidos son hoy el m&aacute;s desigual y menos productivo de los pa&iacute;ses desarrollados, tenemos esperanzas de crecimiento y proyecci&oacute;n a&uacute;n mayores. <\/p>\n<p>A partir de ese hecho innegable, cabe una reflexi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de la cr&iacute;tica radical o de la complacencia oficial. Si bien somos hoy la sexta econom&iacute;a del mundo en t&eacute;rminos de volumen de producci&oacute;n y riqueza circulante, estamos lejos de ser el sexto pa&iacute;s menos desigual e injusto del planeta. Nuestra pir&aacute;mide social, aunque con una sensible disminuci&oacute;n de la miseria absoluta, concentra renta y no distribuye los beneficios de la modernidad urbana.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n estudios recientes del Instituto de Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica y Aplicada (IPEA) sobre la pobreza en el Brasil, cerca de 107 millones de brasile&ntilde;os pose&iacute;an hasta 2009 una renta per c&aacute;pita entre R$ 67,00 y R$ 465,00. La mayor parte de los que viven en la extrema pobreza corresponde a agricultores de municipios pobres de la regi&oacute;n Nordeste. En contraste a este cuadro, tenemos cinco capitales brasile&ntilde;as que concentran el 25% de toda la riqueza del pa&iacute;s. El problema es de fondo e implica una opci&oacute;n no presentada en el escenario pol&iacute;tico profesional. <\/p>\n<p>El crecimiento brasile&ntilde;o se da a partir de la exportaci&oacute;n de commodities agr&iacute;colas en ancha escala, del aumento del cr&eacute;dito para el consumo y de la inyecci&oacute;n de recursos estatales en la econom&iacute;a. Todo ir&iacute;a relativamente bien (la excepci&oacute;n es el modelo agro-exportador), si no tuvi&eacute;ramos bajo una guillotina llamada &ldquo;forma de financiaci&oacute;n&rdquo;. <\/p>\n<p>El Brasil crece a trav&eacute;s del pago continuo de su deuda, aumentando considerablemente el papel del capital financiero y comprometiendo casi la mitad del presupuesto ejecutado por la Uni&oacute;n del a&ntilde;o de 2010. Por un lado es verdad que la gesti&oacute;n del Banco Central en el pa&iacute;s es menos desreguladora que en la Europa y en los pa&iacute;ses anglosajones (y aument&oacute; su el control bajo la batuta de su presidente Alexandre Tombini, que ya fue miembro de la representaci&oacute;n brasile&ntilde;a al Fondo Monetario Internacional), por otro lado es un hecho que a&uacute;n tenemos los intereses reales m&aacute;s elevados del mundo (4,9% al a&ntilde;o, l&iacute;der absoluto en los &uacute;ltimos 25 meses) y que surfeando en la ola de nuestro crecimiento est&aacute; el sector bancario, en el que los bancos estatales manejan intereses y tasas de administraci&oacute;n en la misma escala que los comerciales. <\/p>\n<p>El casino financiero alimenta al sector del cr&eacute;dito al consumo y en la punta de la pir&aacute;mide, el Estado sigue financiando la expansi&oacute;n privada. Sea a trav&eacute;s de pr&eacute;stamos a fondo perdido, como en la fusi&oacute;n de las operadoras de telecomunicaci&oacute;n de capital extranjero Brasil Telecom y OI (los valores que salieron de los bancos p&uacute;blicos llegaron a R$ 11 mil millones y fueron destinados a la ahora mayor empresa de telefon&iacute;a fija de Am&eacute;rica del Sur). O a&uacute;n por la inyecci&oacute;n directa en los consorcios p&uacute;blico-privados, a ejemplo de la Hidroel&eacute;ctrica de Bello Monte, que pretende hacer una central energ&eacute;tica junto al R&iacute;o Xingu, para desesperaci&oacute;n de ambientalistas e ind&iacute;genas de todo el pa&iacute;s contrarios a los impactos socio-ambientales de la fara&oacute;nica obra. <\/p>\n<p>Sumando esta injusticia estructural con la carencia del servicio p&uacute;blico                       &ndash;estando la poblaci&oacute;n brasile&ntilde;a sobrecargada impositivamente y a&uacute;n no atendida de forma satisfactoria tenemos el real &ldquo;costo Brasil&rdquo;. Esa expresi&oacute;n es usada por los grandes medios para hablar de los gastos internos del pa&iacute;s &ndash;tales como la carga tributaria, los costos portuarios, los transportes, los grav&aacute;menes laborales, las financiaciones, la energ&iacute;a y telecomunicaciones y la reglamentaci&oacute;n gubernamental&ndash; que supuestamente aumentan el valor de productos y servicios brasile&ntilde;os, haci&eacute;ndolos menos competitivos en relaci&oacute;n a los del exterior. Son la mayor&iacute;a de los brasile&ntilde;os quienes deben pagar la cuenta de la acumulaci&oacute;n privada (oficializada) de recursos colectivos. <\/p>\n<p><strong>Desarrollo cuestionable<\/strong> <\/p>\n<p>No es posible negar que hoy vivimos bien comparado a diez a&ntilde;os atr&aacute;s y tambi&eacute;n que la primera d&eacute;cada del siglo XXI fue mejor para los latino-americanos y los brasile&ntilde;os que la secuencia de las dos d&eacute;cadas perdidas. La de los &rsquo;80 tuvo como marca la crisis de la deuda, acompa&ntilde;ada de estanflaci&oacute;n galopante, llegando el Brasil al borde de la hiperinflaci&oacute;n (la inflaci&oacute;n acumulada en el pa&iacute;s durante la d&eacute;cada fue de 36.850.000%, incre&iacute;ble para quien no vivi&oacute; ese periodo). En aquella &eacute;poca se construy&oacute; un consenso en torno al Estado Burocr&aacute;tico Autoritario, asociando todo lo que era estatal a retraso y abismo cultural de los latinoamericanos respecto a los pa&iacute;ses de capitalismo central.<\/p>\n<p>La consecuencia vino en los a&ntilde;os &rsquo;90, cuando se dilapidan los patrimonios nacionales, liquidando todo (o casi todo, en especial a trav&eacute;s de las pol&eacute;micas privatizaciones del gobierno de Fernando Henrique Cardoso entre 1994 y 2001 a&uacute;n muy bien vistas por los partidarios del Partido de la Social Democracia Brasile&ntilde;a         &ndash;PSDB&ndash; el de de los presidenciables Jos&eacute; Serra, Geraldo Alckmin y A&eacute;cio Nieves). Aun as&iacute; nos mantuvimos estancados econ&oacute;micamente, aunque ya sin el fantasma inflacionario.<\/p>\n<p>No negar lo obvio est&aacute; lejos de implicar una adhesi&oacute;n incondicional a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del gobierno y menos a&uacute;n producir discurso optimista y oficialista. Si mejoramos en comparaci&oacute;n con la historia reciente, a&uacute;n estamos lejos de tener una estructura productiva que pernita vuelos m&aacute;s altos. Estamos a siglos de tener un desarrollo regionalizado. Los niveles de inversi&oacute;n directos a&uacute;n son bajos y el volumen de impuestos no se corresponde a la calidad de los servicios prestados. Frenar la sa&ntilde;a privatizadora fue importante, pero ahora cabr&iacute;a un debate profundo acerca del (los) modelo(s) de desarrollo y distribuci&oacute;n de renta en el largo plazo. <\/p>\n<p>Hoy el pa&iacute;s vive el fruto de la expansi&oacute;n del empleo directo (positivo), pero tambi&eacute;n del acceso al cr&eacute;dito a trav&eacute;s de la presencia cada vez mayor del sistema financiero en nuestras vidas cotidianas (dudoso). El consumo suntuario es incentivado por el gobierno y los medios (a ejemplo de la cobertura de las compras de Navidad, d&iacute;a de las madres, d&iacute;a de los ni&ntilde;os, etc.), predicando un keynesianismo limitado donde el mercado interno (antes el patito feo) es la gallina de los huevos de oro.<\/p>\n<p>La expansi&oacute;n consumista desenfrenada dos problemas produce. El primero es el endeudamiento creciente de los brasile&ntilde;os, que lleg&oacute; al monto de R$ 715 mil millones en noviembre de 2011; el segundo es la exageraci&oacute;n de productos importados, aumentando el abismo cient&iacute;fico nacional.<\/p>\n<p><strong>Fina ecuaci&oacute;n del crecimiento en el largo plazo <\/strong><\/p>\n<p>El abismo social a&uacute;n supera la capacidad de generar riqueza y distribuirla dentro de una sociedad capitalista. Tendr&iacute;amos dos desaf&iacute;os casi consensuales en el pa&iacute;s. Uno de ellos es la erradicaci&oacute;n de la extrema pobreza. Otro es la garant&iacute;a de la movilidad social y el ingreso de una parcela significativa de los 193 millones de brasile&ntilde;os en el sistema de amparo legal y producci&oacute;n econ&oacute;mica. <\/p>\n<p>El primero es m&aacute;s simple, al menos de visualizar. Las pol&iacute;ticas de renta m&iacute;nima, inauguradas por el primer gobierno socialdem&oacute;crata de Suecia (en a&ntilde;os &rsquo;30 del siglo XX), como un combate al pauperismo que atravesaba aquella sociedad, acostumbran ser efectivas. Los datos del Brasil en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os (m&aacute;s de 26 millones de brasile&ntilde;os salieron de la l&iacute;nea de la pobreza, la renta media real subi&oacute; 28% entre 2004 y 2009, y la desigualdad de la renta cay&oacute; 5,6%, de acuerdo con informaciones del IPEA) comprueban la eficiencia de distribuir un m&iacute;nimo y asegurar el compromiso de mantener a los dependientes dentro de la red de asistencia m&iacute;nima del Estado.<\/p>\n<p>Ser&iacute;a absurdo negar esta realizaci&oacute;n del actual gobierno de Dilma Rousseff (continuidad de los ocho a&ntilde;os de Lula y del Partido de los Trabajadores &ndash;PT&ndash; con una amplia coalici&oacute;n partidaria junto la fuerzas pol&iacute;tico-econ&oacute;micas conservadoras) y los beneficios advenidos al Brasil como un todo. A la vez, se constata que la asistencia es el paso de salida y no de llegada hacia otra etapa de vida. En ese sentido, vale la adaptaci&oacute;n de la expresi&oacute;n popular: &ldquo;mejor que dar el pescado es ense&ntilde;ar a pescar&rdquo;.<\/p>\n<p>Al contrario de lo que aparenta, la educaci&oacute;n formal tampoco asegura necesariamente un puesto de trabajo en el mundo de la producci&oacute;n. Basta observar la desesperaci&oacute;n de los j&oacute;venes &aacute;rabes antes de su Primavera, cu&aacute;nto ten&iacute;an gobiernos corruptos, dictatoriales y pro-israel&iacute;es, al tiempo que el buen nivel escolar apenas daba para el subempleo. En el caso de los espa&ntilde;oles, cuanto mejor la formaci&oacute;n, m&aacute;s peque&ntilde;a es la oportunidad real de conseguir un trabajo. <\/p>\n<p>El espacio en el mundo de la producci&oacute;n est&aacute; correlacionado con dos variables. La primera implica las elecciones y estrategias de crecimiento macro-econ&oacute;mico de un pa&iacute;s, y tambi&eacute;n de su pol&iacute;tica monetaria. Y, como consecuencia, la necesaria educaci&oacute;n formal, iniciando con un aumento de la capacidad de aprendizaje y cognici&oacute;n media de la poblaci&oacute;n, hasta llegar a las ciencias b&aacute;sicas, fuente inagotable para el avance cient&iacute;fico (y de este para el tecnol&oacute;gico). <\/p>\n<p>Nada de eso es novedad, basta una lectura atenta del indispensable economista Celso Furtado (dirigi&oacute; la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para la Am&eacute;rica Latina y el Caribe &ndash;CEPAL&ndash; e incentiv&oacute; el desarrollo econ&oacute;mico-regional en el Brasil en las d&eacute;cadas del &rsquo;50 y &rsquo;60) para interpretar mejor la cuesti&oacute;n. Esta fina ecuaci&oacute;n entre decisiones de Estado, y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas con proyecci&oacute;n de efectos desde ahora a veinte a&ntilde;os, deber&iacute;a pautar la agenda nacional.<\/p>\n<p>Al contrario de lo que afirman los mandamientos de los economistas neocl&aacute;sicos, este no es un problema de demanda perfecta y s&iacute; de relaciones de poder sobre una estructura social-productiva. Como toda disputa en sociedad, su soluci&oacute;n es pol&iacute;tica. <\/p>\n<p><strong>Mercado de salud y ahorro interno <\/strong><\/p>\n<p>Para materializar el cuadro presentado arriba sobre el desarrollo econ&oacute;mico del Brasil usaremos la investigaci&oacute;n del Instituto Brasile&ntilde;o de Geograf&iacute;a y Estad&iacute;stica (IBGE) referente al c&aacute;lculo con gastos de salud por persona en el Brasil (el a&ntilde;o de 2009). El estudio comprueba el concepto de marketizaci&oacute;n en un sector que en teor&iacute;a, deber&iacute;a ser provisto por el ente estatal.<\/p>\n<p>La marketizaci&oacute;n implica la ampliaci&oacute;n y transformaci&oacute;n de servicios y espacios, de p&uacute;blicos a privados. As&iacute;, se transforma un derecho &ndash;algo de la esfera de la justicia y del contrato social&ndash; en una mercanc&iacute;a. Es el caso del derecho a la salud en el Brasil, que es inversamente proporcional a dos cualidades fundamentales en una democracia: la presi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a organizada y el crecimiento sostenido en el ahorro interno. <\/p>\n<p>Supuestamente tenemos un sistema de salud universal y con un proyecto societario que lo motiva. En la pr&aacute;ctica, la desvinculaci&oacute;n de recetas y la mejora de la calidad de vida (movilidad dentro de la pir&aacute;mide social) vienen acarreando una mayor capacidad de gastos del ciudadano com&uacute;n en salud privada.  Estamos gastando en promedio, por individuo, R$ 835,65 al a&ntilde;o, siendo esta cuenta aportada por las familias. Por su parte, el Estado &ndash;concentrando recursos de la Uni&oacute;n&ndash; gasta R$ 645,27 por ciudadano. El pedazo de la torta es del 55,4% para la ciudadan&iacute;a y 43,6% para el gestor de los recursos colectivos. <\/p>\n<p>Cuando cruzamos las variables del desarrollo econ&oacute;mico y distribuci&oacute;n de renta, el volumen de gastos de salud es determinante. En la Europa que hoy vive al borde de un ataque de nervios, el Estado de Bienestar Social, que los especuladores y financistas insisten en exterminar, a&uacute;n invierte 72% del total de la torta de la salud.<\/p>\n<p>Para los brasile&ntilde;os, la cuenta es simple. Se cambia de franja de consumo y se incorpora como gasto, lo que antes era el suplicio de las colas del Sistema &Uacute;nico de Salud (m&aacute;s conocido por la sigla SUS, servicio p&uacute;blico de salud idealizado en la Constituci&oacute;n Federal de 1988 y doctrinado por los principios de la universalidad, integralidad y equidad, que no corresponden a su realidad y lo hacen presa f&aacute;cil de iniciativas privatizadoras). Con la moneda estable y el aumento del empleo formal, el consumo se da en forma de endeudamiento y no de ahorro interno. Se reproduce, en escala familiar, lo que hace el gobierno central. Rodamos las deudas, tenemos baja tasa de inversi&oacute;n y ahorramos poco. <\/p>\n<p>En la punta del l&aacute;piz, la masa de la glorificada clase C (clase media con renta familiar entre R$ tres y ocho mil) y el grueso de la B (renta familiar entre R$ ocho y 26 mil) gasta lo que gana, con gastos fijos asociadas a la mejora de la calidad de vida. El problema no est&aacute; en el gasto en s&iacute;, pero s&iacute; en la constataci&oacute;n de que el derecho social queda en segundo plano delante de la forma mercanc&iacute;a para el mismo servicio.<\/p>\n<p>Es innegable que mejoramos de vida en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, no habiendo comparaci&oacute;n con el ciclo tucano (socialdem&oacute;crata) anterior. El problema es reorientar el debate del crecimiento, asociado al ejercicio de los derechos fundamentales y la reorganizaci&oacute;n del tejido social, para reivindicarlos y ejercerlos. El an&aacute;lisis se hace cr&iacute;tica en la econom&iacute;a pol&iacute;tica y siempre hacia la izquierda.<\/p>\n<p><em>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en el site <a href=\"http:\/\/www.barometro-internacional.org\/\">Bar&oacute;metro Internacional<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Brasil crece a trav\u00e9s del pago continuo de su deuda, aumentando considerablemente el papel del capital financiero y comprometiendo casi la mitad del presupuesto ejecutado por la Uni\u00f3n. Foto:Bar\u00f3metro Internacional 14 de febrero, de sur al noreste del Brasil, Bruno Lima Rocha y Rafael Cavalcanti Esta vez es de verdad. 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