{"id":914,"date":"2009-01-15T17:55:40","date_gmt":"2009-01-15T17:55:40","guid":{"rendered":"http:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/?p=914"},"modified":"2009-01-15T17:55:40","modified_gmt":"2009-01-15T17:55:40","slug":"manuel-rodriguez-erdoiza-1a-parte-de-sua-biografia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/?p=914","title":{"rendered":"Manuel Rodr\u00edguez Erdo\u00edza &#8211; 1\u00aa parte de sua biografia"},"content":{"rendered":"<figure class=\"image-container image-post-defautl\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/manuelrodriguez15_01_2009.jpg\" title=\"Manuel Rodr\u00edguez, homem de letras e armas; defensor incondicional da liberta\u00e7\u00e3o republicana dos povos de Am\u00e9rica.  - Foto:\" alt=\"Manuel Rodr\u00edguez, homem de letras e armas; defensor incondicional da liberta\u00e7\u00e3o republicana dos povos de Am\u00e9rica.  - Foto:\" class=\"image\"><figcaption class=\"fig-caption\">Manuel Rodr\u00edguez, homem de letras e armas; defensor incondicional da liberta\u00e7\u00e3o republicana dos povos de Am\u00e9rica. <\/figcaption><small itemprop=\"copyrightHolder\" class=\"copyright\"> Foto:<\/small><\/figure>\n<p>Manuel Rodr&iacute;guez foi um dos homens que marcaram a hist&oacute;ria do Chile e do Cone Sul em seu nascimento. Mais conhecido pela inspira&ccedil;&atilde;o que emprestara o nome para a organiza&ccedil;&atilde;o pol&iacute;tico-militar FPMR, muito atuante na resist&ecirc;ncia da ditadura de Pinochet, Manuel Rodr&iacute;guez deixou seu legado na forma&ccedil;&atilde;o cl&aacute;ssica de homem de letras e armas. Muito atuante na guerra de liberta&ccedil;&atilde;o chilena, foi um daqueles homens de id&eacute;ias e a&ccedil;&otilde;es que conseguiu ir al&eacute;m do patriciado criollo, fazendo pol&iacute;tica na redescoberta de seu pr&oacute;prio povo. O t&iacute;tulo do seu jornal de barricada, O Monitor Araucano, j&aacute; carrega a marca e o arraigo popular necess&aacute;rio.&nbsp;<\/p>\n<p>por Pesquisa de Camila Reinheimer<\/p>\n<p>El 24 de febrero de 1785, naci&oacute; Manuel Javier Rodr&iacute;guez Erdo&iacute;za, el hombre que se encargar&iacute;a de atizar la llama de la libertad en Chile. Al d&iacute;a sigu iente lo bautiz&oacute; en la parroquia del Sagrario el doctor don Joaqu&iacute;n Gaete, Can&oacute;nigo de la Santa Iglesia Catedral. <\/p>\n<p>La casa de sus padres se ubicaba en Agustinas con Morand&eacute; y, calle de por medio, en la esquina del frente viv&iacute;an los hermanos Carrera. Jos&eacute; Miguel, de quien le separaban diez meses de edad, fue su inseparable compa&ntilde;ero de aventuras. No s&oacute;lo fue ese barrio el escenario de sus travesuras, sino todo Santiago. El cerro Santa Luc&iacute;a, un arisco mont&oacute;n de rocas en ese tiempo, era el lugar m&aacute;s propicio para las cimarras. Y despu&eacute;s de recorrer el barrio de la Chimba (actualmente Independencia), donde robaban la sabrosa fruta de las huertas, iban a dar con su pandilla a la Plaza de Armas. Era &eacute;sta un peladero, en cuyo costado oriente se ubicaban numerosos tenduchos que vend&iacute;an ojotas. Y los compradores botaban en su alrededor las que dejaban de usar, transform&aacute;ndose en los proyectiles m&aacute;s codiciados por estos palomillas. Iniciaban as&iacute; una verdadera batalla de ojotazos, y en m&aacute;s de alguna ocasi&oacute;n recibi&oacute; el golpe un se&ntilde;or principal o una dama encopetada. <\/p>\n<p>Y cuando los guardias los correteaban, vencedores y vencidos iban a encumbrar el volant&iacute;n en los potreros vecinos, junto a las acequ&iacute;as anchurosas de los alrededores. <\/p>\n<p>Sus Padres <\/p>\n<p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a Loreto de Erdo&iacute;za y Aguirre, emparentada con el marqu&eacute;s de Montep&iacute;o, don Nicol&aacute;s de Aguirre, era una hermosa muchacha de finos modales, cortejada por numerosos j&oacute;venes santiaguinos. Y entre sus pretendientes escogi&oacute; al comerciante espa&ntilde;ol don Lucas Fern&aacute;ndez de Leyva y D&iacute;az, de avanzada edad, que la dej&oacute; viuda muy joven. No pas&oacute; mucho tiempo sin contraer un nuevo matrimonio, esta vez con el joven peruano Carlos Rodr&iacute;guez de Herrera y Zeballos, que desempe&ntilde;aba el cargo de oficial mayor de Aduana.<\/p>\n<p>De su primer matrimonio qued&oacute; a do&ntilde;a Mar&iacute;a Loreto un hijo, don Jos&eacute; Joaqu&iacute;n Fern&aacute;ndez de Leyva y Erdo&iacute;za, que ejerci&oacute; el cargo de diputado de Chile en las Cortes de C&aacute;adiz por el a&ntilde;o 1809, cuando su madre ya hab&iacute;a fallecido. De don Carlos Rodr&iacute;guez tuvo a Manuel Javier, Carlos y Ambrosio Mar&iacute;a. <\/p>\n<p>El Estudiante <\/p>\n<p>Si bien su madre hab&iacute;a quedado con alguna situaci&oacute;n econ&oacute;mica de su primer matrimonio, no daba &eacute;sta para pagar los 80 pesos anuales que cobraba el Convictorio Carolino por la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os provenientes de familias acaudaladas. Manuel Javier tuvo que acogerse a una de las cuatro becas que el colegio ten&iacute;a, para lo cual sus debieron demostrar pureza de sangre, legitimidad de nacimiento y buena conducta de sus antepasados. <\/p>\n<p>Hablador, vivaz y rey de los motines, Manuel robusteci&oacute; su amistad con Jos&eacute; Miguel Carrera. Juntos realizaron muchas travesuras, desde cargarles la mano a los &quot;soplones&quot; del curso, hasta hacerles pesadas bromas a los profesores. Fueron sorprendidos en una de estas &uacute;ltimas y condenados a una &quot;corrida de palmeta&quot;, sanci&oacute;n aplicada con una regla de madera sobre los nudillos de la mano. Los muchachos escaparon del castigo, fug&aacute;ndose por los tejados hasta la calle. <\/p>\n<p>Terminado el colegio, Manuel Rodr&iacute;guez ingres&oacute; a la Real Universidad de San Felipe a estudiar C&aacute;nones y Leyes. Se destac&oacute; por la rapidez con que captaba los argumentos del contrario y la facilidad con que los rebat&iacute;a. De oratoria r&aacute;pida y fulminante, mezclada con un tono histri&oacute;nico, terminaba siempre diciendo la &uacute;ltima palabra. <\/p>\n<p>Pero no solamente estudiaba. Asist&iacute;a a las ri&ntilde;as de gallos y a las chinganas, donde buscaba el contacto y la amistad con la gente del pueblo. Bailaba maravillosamente la zamacueca, las contradanzas y el minuet, todos bailes de moda, y galanteaba apasionadamente a las muchachas bonitas. Era diestro, tambi&eacute;n, en el manejo del corvo y en los juegos populares. Se hizo asiduo a las tertulias en que algunos privilegiados le&iacute;an obras prohibidas con el pensamiento de los intelectuales franceses a una serie de petimetres que usaban rap&eacute; y tabaco. M&aacute;s de noche, asomaba su perfil por las pe&ntilde;as del Portal de Sierra Bella, donde se comentaba el &uacute;ltimo chismorreo pol&iacute;tico. <\/p>\n<p>Como alumno universitario fue destacado. En enero de 1807 se recibi&oacute;, sin mayores dificultades, de Bachiller en C&aacute;nones y Leyes. En 1811 se present&oacute; para obtener un doctorado, pero el grado se conced&iacute;a mediante el pago de trescientos pesos que Rodr&iacute;guez no ten&iacute;a. Como su pobreza era implacable, ofreci&oacute; &quot;a falta del pago de propina desempe&ntilde;ar gratuitamente los interinatos en las c&aacute;tedras de c&aacute;nones, leyes decreto e instituta&quot;. Pero se interpuso en su destino el gobernador Garc&iacute;a Carrasco, vicepatrono de la Universidad, que di&oacute; orden de suspender la decisi&oacute;n. <\/p>\n<p>Se hab&iacute;an opuesto algunos doctores que ve&iacute;an en &eacute;l un esp&iacute;ritu renovador de oposici&oacute;n a los privilegios y de acercamiento a los desamparados. Manuel Rodr&iacute;guez no se doctor&oacute; jam&aacute;s, y los acontecimientos de 1810 cambiaron la toga del jurisconsulto por la espada del Guerrillero. <\/p>\n<p>Sembrando La Libertad <\/p>\n<p>Mientras se desarrollaban los sucesos que culminaron con la entrega del mando por parte de Garc&iacute;a Carrasco, Rodr&iacute;guez se mantuvo ocupado en ganar dinero con su profesi&oacute;n de abogado, y en ir sembrando las ideas libertarias en los corrillos. El resto de su tiempo lo compart&iacute;a entre su afici&oacute;n al bello sexo y a los juegos de naipes y trucos. <\/p>\n<p>Garc&iacute;a Carrasco vio minada definitivamente su autoridad cuando hizo apresar a los patriotas Rojas, Ovalle y Bernardo Vera, y los env&iacute;o a Valpara&iacute;so para desterrarlos al Per&uacute;. A esto se sumaron las noticias llegadas desde Buenos Aires. Los criollos hab&iacute;an cambiado de r&eacute;gimen y tomado el mando. El Cabildo santiaguino y la aristocracia se manifestaron totalmente en su contra y grupos de j&oacute;venes exaltados, entre los que se contaba Manuel Rodr&iacute;guez, se instalaron fuera del Palacio de Gobierno y pidieron a gritos su salida. <\/p>\n<p>Ante la oposici&oacute;n generalizada, Garc&iacute;a Carrasco debi&oacute; entregar el gobierno a don Mateo de Toro Zambrano y Ureta. Rodr&iacute;guez comenz&oacute; su vida p&uacute;blica en mayo de 1811, cuando fue nombrado procurador de la ciudad de Santiago. Era a&uacute;n un patriota moderado y en ese cargo tuvo la ocasi&oacute;n de tratar a muchos hombres notables y de arraigar sus ideas revolucionarias, que se acentuaron con la llegada a Chile de don Jos&eacute; Miguel Carrera, su antiguo condisc&iacute;pulo, que arrib&oacute; a Valpara&iacute;so en julio de ese a&ntilde;o. <\/p>\n<p>Grande fue el contento de Rodr&iacute;guez al reencontrarse con su antiguo compa&ntilde;ero, por el que sent&iacute;a profunda admiraci&oacute;n, y en el que ve&iacute;a retratada su propia y compleja personalidad. Carrera ven&iacute;a a constituirse en un est&iacute;mulo ardiente para la causa revolucionaria, por su rapidez entre la decisi&oacute;n y la acci&oacute;n. <\/p>\n<p>El 4 de septiembre de 1811 Manuel Rodr&iacute;guez fue elegido diputado al Congreso por la ciudad de Talca. <\/p>\n<p>Un Amigo&#8230; &iexcl;Es Un Amigo! <\/p>\n<p>Rodr&iacute;guez, que en un comienzo mir&oacute; con calma los sucesos, se identific&oacute; r&aacute;pidamente con el entusiasmo y los argumentos de su amigo Carrera. <\/p>\n<p>Manuel Rodr&iacute;guez fue uno de los personajes m&aacute;s desinteresados de nuestra historia. Nunca busc&oacute; honores ni cargos importantes. Era el descontento por naturaleza, el inquieto buscador del peligro, y de lo &uacute;nico que adolec&iacute;a, era la sumisi&oacute;n incondicional a los que gobernaban. De extraordinario atractivo, era un hombre delgado, de 1 metro 70 de estatura. <\/p>\n<p>El 15 de noviembre fue elegido diputado por Santiago y al d&iacute;a siguiente, tras asumir el mando Jos&eacute; Miguel Carrera, le nombr&oacute; Secretario de Guerra. Su carrera militar comenz&oacute; el 2 de diciembre de 1811, fecha en que se incorpor&oacute; al Ej&eacute;rcito con el grado de capit&aacute;n, y fue designado por Carrera como su secretario. <\/p>\n<p>A comienzos de 1813 empez&oacute; a enfriarse la amistad con Carrera. Rodr&iacute;guez, junto con sus hermanos Carlos y Ambrosio (este &uacute;ltimo era capit&aacute;n de la Gran Guardia) se transform&oacute; en cr&iacute;tico de los rumbos gubernamentales. Los descontentos ten&iacute;an distintos puntos de reuni&oacute;n. El m&aacute;s pintoresco era la quinta del Carmen Bajo, otrora residencia del corregidor Za&ntilde;artu, donde exist&iacute;an unos saludables ba&ntilde;os. <\/p>\n<p>Pero en ese tiempo las conspiraciones se suced&iacute;an unas tras otras y los enemigos de un momento eran fuertes aliados en la ocasi&oacute;n siguente. No obstante, Rodr&iacute;guez y sus hermanos fueron apresados y enjuiciados por conspirar contra Carrera. Manuel Rodr&iacute;guez aleg&oacute; en el tribunal con argumentaci&oacute;n irrebatible, mas fue condenado a un a&ntilde;o de destierro en la isla de Juan Fern&aacute;ndez. <\/p>\n<p>El 19 de marzo present&oacute; un documento, haciendo ver la imposibilidad de cumplir tal condena, a causa de un doloro absceso y el castigo no pas&oacute; de ser un golpe de autoridad. <\/p>\n<p>En 1814, los viejos amigos se volvieron a reunir. La junta de Gobierno fue reemplazada por el coronel De la Lastra, con el cargo de Director Supremo, y Manuel Rodr&iacute;guez comenz&oacute; a atacarlo desde el peri&oacute;dico &quot;El Monitor Araucano&quot;. Los Carrera, depuestos del mando, huyeron desde el sur a Santiago. Rodr&iacute;guez escondi&oacute; a Jos&eacute; Miguel, primero en las haciendas &quot;El Bajo&quot; y en Lo Espejo, y luego en su propia casa. <\/p>\n<p>Finalmente, los conspiradores se apoderaron del gobierno. Jos&eacute; Miguel Carrera organiz&oacute; una nueva Junta integrada por &eacute;l, el padre Uribe y el coronel Mu&ntilde;oz. Rodr&iacute;guez fue nombrado secretario de esa Junta. <\/p>\n<p>Tras el desastre de Rancagua, el Guerrillero atraves&oacute; la cordillera con rumbo a Mendoza. Antes de perder de vista su patria, se envolvi&oacute; en el ancho poncho maulino, encendi&oacute; un pitillo mientras lo embargaba la emoci&oacute;n, y jur&oacute; reparar sus calaveradas dedic&aacute;ndose por entero al servicio de la independencia. <\/p>\n<p>Agente Secreto y Montonero <\/p>\n<p>Mendoza recibi&oacute; a los emigrantes de Chile con hospitalidad. Y mientras el gobernador de Cuyo, el coronel mayor don Jos&eacute; de San Mart&iacute;n y Matorras se aplicaba a la tarea de organizar un Ej&eacute;rcito Libertador que expulsara para siempre a los monarquistas de Chile, los exiliados comenzaron a desempe&ntilde;ar diferentes oficios para ganarse la vida. En tanto, la madre y hermana de O&rsquo;Higgins se dedicaban a confeccionar hermosos tejidos para vender entre las damas acaudaladas, Diego Jos&eacute; Benavente instal&oacute; una imprenta donde se editaban partes y proclamas. Don Jos&eacute; Ignacio Zenteno, que m&aacute;s tarde desempe&ntilde;ar&iacute;a un importante papel, abri&oacute; una taberna que se convirti&oacute; en el lugar de reuni&oacute;n de los emigrados. Manuel Rodr&iacute;guez, por su parte, redactaba bandos y pregones para la imprenta de Benavente. <\/p>\n<p>El gobernador de Chile, general Mariano Osorio, comenz&oacute; a enviar esp&iacute;as para investigar el &aacute;nimo y las actividades de los patriotas. Pero fueron sorprendidos y San Mart&iacute;n, devolviendo el golpe, emple&oacute; sus firmas para mandar falsas informaciones a Chile. El gobernante cuyano ya hab&iacute;a despachado cuatro emisarios para que desarrollaran una guerra de zapa: los oficiales chilenos Aldunate, de la Fuente, Diego Guzm&aacute;n y Ram&oacute;n Picarte. <\/p>\n<p>Y finalmente puso sus ojos en Manuel Rodr&iacute;guez, al que hab&iacute;a observado detenidamente. Ambos conversaron con largura de sus planes futuros. A Rodr&iacute;guez le tent&oacute; la posibilidad que le ofrec&iacute;a San Mart&iacute;n. Estaba hecho a la medida para eso y comenz&oacute; a idear disfraces y sistemas de comunicaci&oacute;n. Vestir&iacute;a de fraile entre los que contaba con buenos amigos patriotas; de campesino humilde, sirviente dom&eacute;stico y vendedor ambulante. Para &eacute;l, que se hab&iacute;a criado recorriendo las barriadas, le ser&iacute;a f&aacute;cil pasar por uno de ellos y conseguir su ayuda. <\/p>\n<p>Fonte: fpmr.org <\/p>\n<p>Pesquisa de Camila Reinheimer <\/p>\n<p>Revis&atilde;o e Introdu&ccedil;&atilde;o: Bruno Lima Rocha&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel Rodr\u00edguez, homem de letras e armas; defensor incondicional da liberta\u00e7\u00e3o republicana dos povos de Am\u00e9rica. Foto: Manuel Rodr&iacute;guez foi um dos homens que marcaram a hist&oacute;ria do Chile e do Cone Sul em seu nascimento. 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