{"id":919,"date":"2009-01-15T18:22:29","date_gmt":"2009-01-15T18:22:29","guid":{"rendered":"http:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/?p=919"},"modified":"2009-01-15T18:22:29","modified_gmt":"2009-01-15T18:22:29","slug":"victoriano-lorenzo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/?p=919","title":{"rendered":"Victoriano Lorenzo"},"content":{"rendered":"<figure class=\"image-container image-post-defautl\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Vlorenzo15_01_2009.jpg\" title=\"Victoriano Lorenzo pertencia \u00e0 classe do campesinato istmenho relacionado intimamente com os povos ind\u00edgenas da etnia bugl\u00e9, da qual provinha, estabelecida principalmente em Veraguas e Cocl\u00e9.  - Foto:\" alt=\"Victoriano Lorenzo pertencia \u00e0 classe do campesinato istmenho relacionado intimamente com os povos ind\u00edgenas da etnia bugl\u00e9, da qual provinha, estabelecida principalmente em Veraguas e Cocl\u00e9.  - Foto:\" class=\"image\"><figcaption class=\"fig-caption\">Victoriano Lorenzo pertencia \u00e0 classe do campesinato istmenho relacionado intimamente com os povos ind\u00edgenas da etnia bugl\u00e9, da qual provinha, estabelecida principalmente em Veraguas e Cocl\u00e9. <\/figcaption><small itemprop=\"copyrightHolder\" class=\"copyright\"> Foto:<\/small><\/figure>\n<p>O l&iacute;der ind&iacute;gena, involucrado na Guerra Civil entre os partidos Liberal e Conservador, &eacute; mais um caso cl&aacute;ssico de vontade popular manipulada por interesses olig&aacute;rquicos. &Eacute; a prova viva do exemplo de que massas em disponibilidade, identidade popular e ancstral, mesclada com a defesa da posse e do uso da terra natal, formam uma combust&atilde;o popular quase incontrol&aacute;vel.<\/p>\n<p>Victoriano &eacute; um personagem hist&oacute;rico, material, sua carne queimada no fuzilamento de um traidor da oligarquia, portanto, fiel ao povo, &eacute; digno de livro de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez. Seu Panam&aacute; e sua prov&iacute;ncia de Chiriqu&iacute;, o orgulho cholo, &eacute; t&atilde;o presente n o istmo da porta do mundo como em uma zamba cantando &quot;cholita santiague&ntilde;a, cholita salte&ntilde;a&quot;. <\/p>\n<p>A sabedoria pol&iacute;tica dos cholos surge da necessidade de protagonismo popular e programa pol&iacute;tico compat&iacute;vel com as identidades e culturas ancestrais e mesti&ccedil;as; com a carga de informa&ccedil;&otilde;es que exigem a forma&ccedil;&atilde;o de conceitos diretos, formando o arcabou&ccedil;o te&oacute;rico-metodol&oacute;gico geradores de ideologia de c&acirc;mbio a partir do distributivismo com os dois p&eacute;s fincados no campo nacional-popular. <\/p>\n<p>Victoriano Lorenzo &eacute; parte da hist&oacute;ria nossa, desconhecida de n&oacute;s mesmos; &eacute; o outro lado da pol&iacute;tica do Porrete Grande &#8211; Palo Largo &#8211; Big Stick; &eacute; a vers&atilde;o centro e latino-americana do lado B do protetorado do Imp&eacute;rio a partir de Miami e da famigerada Escola Panam&aacute; (extinta). O orgulho chirique&ntilde;o passa pela carne dos cholos de Victoriano. <\/p>\n<p>Palavras-chave: Panam&aacute; &#8211; guerra civil colombiana (Liberal-Conservador) &#8211; cholos &#8211; chiriqu&iacute; &#8211; cria&ccedil;&atilde;o do istmo <\/p>\n<p>Biografia<\/p>\n<p>Fonte: http:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/l\/lorenzo_victoriano.htm <\/p>\n<p>Guerrillero colombiano-paname&ntilde;o, nacido en la provincia de Cocl&eacute; en 1867 y fallecido en la ciudad de Panam&aacute; en 1903. L&iacute;der carism&aacute;tico del movimiento ind&iacute;gena que se alz&oacute; contra el poder central de Colombia cuando el territorio paname&ntilde;o no era a&uacute;n independiente, Victoriano Lorenzo defendi&oacute; desde muy joven los derechos de los desfavorecidos. <\/p>\n<p>Ante las injusticias e iniquidades cometidas por los caciques locales contra la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena (la formada por los populares &quot;cholos&quot;, a los que el cacicazgo colonial, apoyado por el conservadurismo del poder central colombiano, dispensaba el mismo trato que a las bestias de carga), Victoriano Lorenzo desat&oacute; y encabez&oacute; la rebeli&oacute;n de los indios y tom&oacute; parte activa en la Guerra de los Mil D&iacute;as, un conflicto armado que, planteado en principio como una disputa entre liberales y conservadores, trajo consigo la independencia de Panam&aacute; respecto a Colombia. <\/p>\n<p>Al frente de los llamados &quot;monta&ntilde;eros&quot; o &quot;guerrilleros de las monta&ntilde;as&quot;, Victoriano Lorenzo acudi&oacute; a la contienda atra&iacute;do por las promesas de tierra y libertad que constitu&iacute;an una de las consignas del bando liberal. La influencia que ejerc&iacute;a entre los cholos desde sus primeras reivindicaciones de justicia e igualdad le convirtieron en uno de los cabecillas m&aacute;s peligrosos, pues atra&iacute;a cada vez m&aacute;s hacia sus filas al resto de los desheredados. <\/p>\n<p>Lleg&oacute; as&iacute; a alcanzar grado de general del Ej&eacute;rcito Liberal durante una guerra civil que se prolong&oacute; por espacio de tres a&ntilde;os (1898-1902). Pero, en violaci&oacute;n de los tratados que preludiaban ya el fin de la contienda, Victoriano Lorenzo fue apresado y condenado a morir frente a un pelot&oacute;n de fusilamiento. Pese a las proclamas en defensa del guerrillero lanzadas por algunas de las personalidades, como el pol&iacute;tico Belisario Porras, el escritor Guillermo Andreve, y otros l&iacute;deres liberales como Carlos A. Mendoza y Eusebio A. Morales, fue ejecutado el 15 de mayo de 1903, en los paredones de la Plaza de Chiriqu&iacute;. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212; <\/p>\n<p>Victoriano Lorenzo en la guerrra de los mil d&iacute;as. <\/p>\n<p>En publicaci&oacute;n seriada Tareas, Nro. 114, mayo-agosto 2003. Cela, Panam&aacute;, R. de Panam&aacute;. P.p. 73-81. <\/p>\n<p>ISSN: 0494-7061. Disponible en la web: http:\/\/168.96.200.17\/ar\/libros\/tar114\/rodri.rtf <\/p>\n<p>Indice de la Publicaci&oacute;n: http:\/\/168.96.200.17\/ar\/libros\/tar114\/index114.html <\/p>\n<p>VICTORIANO LORENZO EN LA GUERRA DE LOS MIL D&Iacute;AS* <\/p>\n<p>Alexis Rodr&iacute;guez M.** <\/p>\n<p>Para Di&oacute;genes de la Rosa <\/p>\n<p>*Versi&oacute;n ampliada de la presentaci&oacute;n del libro Victoriano Lorenzo en la historia de Panam&aacute; del profesor Herbet G. Nelson Austin, realizada en el Sal&oacute;n de Profesores de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panam&aacute;, el 13 de mayo de 2003, con el auspicio del Departamento de Sociolog&iacute;a y del Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia de Panam&aacute; (CIDPA). <\/p>\n<p>**Docente universitario. <\/p>\n<p>Hoy 13 de mayo de 2003, a pocas horas de conmemoraci&oacute;n de una fecha hist&oacute;rica para las masas de la ciudad y del campo, la presentaci&oacute;n de la obra del profesor Herbet G. Nelson Austin, titulada Victoriano Lorenzo en la historia de Panam&aacute;, tiene una importancia significativa. No cabe en este momento la cl&aacute;sica pirotecnia intelectual, que en no pocas ocasiones conduce a los actos m&aacute;s claros de &quot;antropofagia acad&eacute;mica&quot;. <\/p>\n<p>La perspectiva del an&aacute;lisis debe ser otra. En especial porque la obra del profesor Nelson intenta reconstruir la historia social, en medio de la pugna entre lo que emerge y lo que todav&iacute;a no termina de aflorar, entre las luchas por la autonom&iacute;a y la autodeterminaci&oacute;n. Ese es, seg&uacute;n el profesor Nelson, el contexto donde se desenvuelve un personaje representativo del imaginario de los sectores populares paname&ntilde;os: Victoriano Lorenzo. Esta reconstrucci&oacute;n la realiza el profesor Nelson planteando tres preguntas: &iquest;qu&eacute; hechos condicionan la participaci&oacute;n de Victoriano Lorenzo en la guerra de los Mil D&iacute;as? &iquest;cu&aacute;les son las demandas fundamentales de Victoriano Lorenzo? &iquest;qu&eacute; implicaciones tiene la incorporaci&oacute;n de Victoriano Lorenzo en la guerra de los Mil D&iacute;as? <\/p>\n<p>Para el profesor Nelson, a diferencia de los historiadores sociales positivista sean los mismos pragm&aacute;ticos o metaf&iacute;sicos, la realidad es una construcci&oacute;n social. Es una interpretaci&oacute;n que se constituye a medio camino entre la explicaci&oacute;n, la narraci&oacute;n y el discurso. La misma articula hechos, situaciones y fen&oacute;menos sociales que aparecen sin vinculaci&oacute;n aparente, en lo cotidiano, pero que se encuentran estructuralmente conectados. Lo que hace la historia entonces, es unir en un todo una serie de particularidades y singularidades de distintos hechos y situaciones sociales e hist&oacute;ricas, que tienen un significado y consecuencias diametralmente opuestas, en la medida en que se analizan desde una u otra perspectiva, desde uno u otro punto de partida. Es decir, explicada en toda su dimensi&oacute;n y potencialidad, la interpretaci&oacute;n de la realidad social es la forma como la historia se construye. <\/p>\n<p>Cabe tener presente, para la lectura de la obra del profesor Nelson, que existen por lo menos tres formas de hacer de historia social, eso s&iacute;, claramente definidas. La primera se centra en la noci&oacute;n de duda sobre la forma como ocurren los hechos, que parte con el m&eacute;todo de conocimiento de Ren&eacute; Descartes y que a lo largo de un proceso sinuoso de derivaciones conduce al hecho social de Emilio Durkheim. La segunda se encuentra fundamentada en la conceptualizaci&oacute;n, en la construcci&oacute;n de categor&iacute;as de an&aacute;lisis, que luego se comunican entre s&iacute;, y que parten de las nociones kantianas para llevar al cient&iacute;fico social de la mano, hasta el tipo ideal que, como punto de partida metodol&oacute;gico, y en no pocas ocasiones de llegada concluyente, propuso, entre otros, Max Weber. Por &uacute;ltimo, se encuentra la pregunta, en tanto centro de la cr&iacute;tica de la historia natural y positiva y forma de reconstrucci&oacute;n de los fen&oacute;menos sociales, que desde Arist&oacute;teles pasando no sin conflictos por Santo Tom&aacute;s, para dirigirse entre otros, hacia los planteamientos de Carlos Marx. Esta &uacute;ltima, con las dificultades impl&iacute;citas, es el tipo de historia que procura e intenta desarrollar, como proyecto, el profesor Nelson. <\/p>\n<p>Para el caso, tambi&eacute;n es necesario recordar que existen tres tipos de revoluciones que constituyen, por distintas v&iacute;as, m&eacute;todos y pr&aacute;cticas, un concepto de ciudadan&iacute;a. La primera es la revoluci&oacute;n estadounidense, en la cual la ciudadan&iacute;a esta centrada en la propiedad. Es decir, los derechos de propiedad constituyen la base desde la cual se despliega la ciudadan&iacute;a. La segunda es la revoluci&oacute;n francesa, que se&ntilde;ala que la ciudadan&iacute;a se constituye a partir del reconocimiento de los derechos pol&iacute;ticos. Para tales efectos, es ciudadano quien puede ejercer sus derechos pol&iacute;ticos y para el caso saber leer y escribir. En el tercer caso se encuentra la revoluci&oacute;n rusa, que constituye la ciudadan&iacute;a a partir de los derechos sociales. Las implicaciones de estos tres tipos de revoluci&oacute;n para el caso de Am&eacute;rica Latina, son diferentes. No obstante, se trata de revoluciones que tienen como objetivo la constituci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a. Ese mismo objetivo, por lo menos en forma aparente es uno de los problemas centrales que se somete al silencioso debate de las armas, en la guerra de los Mil D&iacute;as. <\/p>\n<p>En el caso de Am&eacute;rica Latina existen revoluciones que aparecen en medio de modalidades distintas liderazgos y proyectos de contractualidad social, que en todo caso otorgan ciudadan&iacute;a. El caso de Sim&oacute;n Bol&iacute;var, por ejemplo, caracteriza la revoluci&oacute;n desde arriba. Esta revoluci&oacute;n es autoritaria por definici&oacute;n, pero &quot;democr&aacute;tica&quot; por lo incluyente, en su composici&oacute;n. Es la forma como el liberalismo de corte hobessiano se combina con las formas y arquetipos culturales de la regi&oacute;n. Las caracter&iacute;sticas de esta noci&oacute;n de liderazgo fue expuesta, en su momento, por Carlos Marx y debatida entre l&iacute;neas por Jos&eacute; Aric&oacute;. Tambi&eacute;n se presenta en la historia de Am&eacute;rica Latina la revoluci&oacute;n desde el pacto institucional desde el acuerdo entre pares, que tiene como figura, entre otros, a San Mart&iacute;n. Adem&aacute;s, emerge en la historia de Am&eacute;rica Latina la revoluci&oacute;n desde abajo, cuya figura insigne es Jos&eacute; Mart&iacute;. Es la revoluci&oacute;n que se construye desde el consenso y, a partir del mismo, despliega de manera dialogada, todas sus virtudes, dimensiones y potencialidades. En el caso de Panam&aacute;, con relaci&oacute;n a la guerra de los Mil D&iacute;as, se trata de un debate abierto sobre la v&iacute;a, es decir, sobre el m&eacute;todo y la forma como cancelar las contradicciones; es el debate abierto, franco y fraterno en las filas del liberalismo, entre Bol&iacute;var y Mart&iacute;, entre la forma de gobierno y el ejercicio del gobierno. <\/p>\n<p>En buena medida, la obra de Nelson que hoy comentamos, representa una reflexi&oacute;n sobre esa parte importante y significativa de la historia social de Panam&aacute;, que coloca en el centro del debate pol&iacute;tico-organizativo, como punto de partida, a la guerra de los Mil D&iacute;as, como actor relevante en la misma a Victoriano Lorenzo y, por &uacute;ltimo, como tel&oacute;n de fondo, una interpretaci&oacute;n de la historia que enfatiza en la participaci&oacute;n de las masas de la ciudad y del campo en la construcci&oacute;n del Estado. Esta perspectiva la desarrolla el profesor Nelson partiendo de la misma tesis que a&ntilde;os antes propuso Di&oacute;genes de la Rosa. Esta tesis, sobre el caso de la guerra de los Mil D&iacute;as y el papel de Victoriano Lorenzo, se encuentra tambi&eacute;n presente en la acertada reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica realizada sobre estos hechos por Humberto Ricord y en los art&iacute;culos que sobre el particular ha elaborado &Aacute;lvaro Men&eacute;ndez Franco. No obstante, estas interpretaciones sobre los hechos registrado antes, durante y despu&eacute;s de la guerra de los Mil D&iacute;as, coexisten con las realizadas por Jorge Conte Porras y Ernesto Castillero; cada una de ellas tendr&aacute; sin embargo, distintas implicaciones y relevancias para la historia social del Istmo. <\/p>\n<p>Seg&uacute;n plantea Humberto Ricord, en algunos de sus escritos, retomando el hilo del comentario sobre la obra del profesor Nelson, los hechos registrados en la guerra de los Mil D&iacute;as, han sido analizados por historiadores paname&ntilde;os y colombianos, desde diversas perspectivas y puntos de vista. No obstante, existen pasajes, particularmente en la vida y juicio de Victoriano Lorenzo, que todav&iacute;a no est&aacute;n claramente explicadas y en algunos casos, requieren un tratamiento distinto a los conocidos. Hacia esa direcci&oacute;n apunta en principio, la obra del profesor Nelson. Sin embargo, tal como afirma Ricord, est&aacute;n pendientes algunas explicaciones de forma y de fondo que para la historia social del siglo XXI son m&aacute;s que trascendentales. <\/p>\n<p>Para el profesor Nelson, el 12 de septiembre de 1899, fecha en la que se produjo un conato de lucha entre liberales y conservadores, cuyo resultado es la guerra de los Mil D&iacute;as, que se extiende hasta 1902, tiene una relaci&oacute;n directa en la forma como se desarrollaba la historia social del Istmo y al mismo tiempo se articulaban los &uacute;ltimos elementos de la v&iacute;a olig&aacute;rquica al capitalismo. Esto se debe al hecho de que la guerra de los Mil D&iacute;as, en el contexto que se registra, a finales del siglo XIX e inicios de siglo XX, desencadena la lucha plena por la autonom&iacute;a y la autodeterminaci&oacute;n definitiva del Istmo del centralismo colombiano y de las fuerzas sociales conservadoras. Es decir, la guerra de los Mil D&iacute;as, muestra las contradicciones al interior del antiguo r&eacute;gimen y sus fuerzas representativas con las fuerzas sociales emergentes. La guerra representa entonces, en la pr&aacute;ctica, el s&iacute;ntoma m&aacute;s evidente de la pugna por cancelar las contradicciones existentes, en torno a la forma como ser&iacute;a configurado el contrato social, desde el cual se desplegar&iacute;a posteriormente la naci&oacute;n olig&aacute;rquica: por ello, s&oacute;lo la cancelaci&oacute;n de las contradicciones pol&iacute;ticas, sociales, ideol&oacute;gicas y militares, pod&iacute;a conducir hacia un cambio, hacia una forma superior de expresi&oacute;n de las relaciones entre las clases, en proceso de configuraci&oacute;n, y sus demandas planteadas en agendas ciertamente difusas, pero que implican un cuestionamiento emancipativo del antiguo r&eacute;gimen. <\/p>\n<p>La guerra de los Mil D&iacute;as y los acontecimientos anteriores y posteriores fortalecen la libre determinaci&oacute;n y la constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica de Panam&aacute;, en medio de la afirmaci&oacute;n del sentimiento nacional, pese a todo, mediatizada por los intereses imperialistas en su &uacute;ltima fase, en su fase final de consolidaci&oacute;n y ampliaci&oacute;n. Pero &iquest;qu&eacute; es, desde la perspectiva de la hist&oacute;rica social, la guerra de los Mil D&iacute;as? Seg&uacute;n Nelson, la guerra de los Mil D&iacute;as es un proceso de degeneraci&oacute;n de las reformas alcanzadas en medio y como resultado de las luchas bolivarianas. Es decir, es un proceso de pugna por mantener el contrato hist&oacute;rico de las luchas bolivarianas. El mismo consist&iacute;a en una combinaci&oacute;n entre federalismo (autonom&iacute;a y cogobierno), redistribuci&oacute;n de la tierra, secularizaci&oacute;n, y participaci&oacute;n social bajo un liderazgo de corte autoritario. Tal como se&ntilde;alara Ricaurte Soler, &quot;en aquellos estados que comparativamente realizaron temprano sus reformas liberales&quot; la guerra, los conflictos y, en ocasiones, las contradicciones en la direcci&oacute;n del proceso, hacia la ampliaci&oacute;n del capitalismo asume la forma de &quot;decadencia y degeneraci&oacute;n del proyecto liberal de organizaci&oacute;n nacional -con la consecuente conservatizaci&oacute;n del liberalismo&quot;. Lo social parece entonces impugnar lo nacional y con ello su poder constituyente, en &eacute;ste caso el pacto federalista que permite conocer la burocracia, tal cual sucedi&oacute; en Espa&ntilde;a, pero que no tan claramente, facilita la articulaci&oacute;n del Estado. <\/p>\n<p>La guerra de los Mil D&iacute;as significa, desde lo social, por consiguiente, la expropiaci&oacute;n de la tierra y, al mismo tiempo, la p&eacute;rdida de la condici&oacute;n de ciudadano de aquellos sectores &eacute;tnicos que hab&iacute;an apoyado y configurado la base social de las reformas bolivarianas. La guerra de los Mil D&iacute;as lo que hace es sacar de la agenda las reformas liberales que en algunos casos, muy pocos por ciento, son tambi&eacute;n demandas burguesas, la transformaci&oacute;n del indio en ciudadano con derechos y libertades fundamentales. Es decir, se liquida someramente el eje del hecho constituyente, que separa idealmente, a trav&eacute;s de la igualdad legal nunca biol&oacute;gica estructural de los hist&oacute;ricamente desiguales, ciudadan&iacute;a y etnia. Adem&aacute;s, mediatiza la posibilidad de elaborar opciones y agendas propias para los nacionales del Istmo. En ese mismo sentido, la guerra de los Mil D&iacute;as plantea la superaci&oacute;n, v&iacute;a la liquidaci&oacute;n de los reductos y posibilidades ya disminuidas, del proyecto de Bol&iacute;var. <\/p>\n<p>De hecho, la guerra de los Mil D&iacute;as representa la manera m&aacute;s contundente de desorganizaci&oacute;n de la noci&oacute;n de Estado, hasta ese momento, por lo menos viable: el federalismo. Adem&aacute;s, implica esta guerra, la emergencia e incremento ascendente de un modelo autoritario de direcci&oacute;n del Estado, la prevalencia de los latifundios, la exportaci&oacute;n de materias primas, el dominio ideol&oacute;gico de la Iglesia, la separaci&oacute;n de las capas media y la peque&ntilde;a burgues&iacute;a del control del Estado y, por &uacute;ltimo, la eliminaci&oacute;n del federalismo como forma de pacto social y v&iacute;a para configurar una forma de Estado. Es, en la pr&aacute;ctica, la forma como la contradicci&oacute;n asume el car&aacute;cter de confrontaci&oacute;n con las formas de gobierno y expropiaci&oacute;n de los terratenientes conservadores, a trav&eacute;s del pago en especies, del cobro de diezmos y la c&aacute;rcel por deuda. La corriente liberal con implantaci&oacute;n en Panam&aacute;, a la cual pertenec&iacute;a entre otros, Belisario Porras, que se encuentra m&aacute;s cercana a las posiciones roussonianas, que se plantean configurar el orden social a partir del consenso ser&aacute;, por tanto, la corriente que articule de mejor manera, la agenda de uno de los polos de esa confrontaci&oacute;n. <\/p>\n<p>Porras, jefe civil y militar del istmo de Panam&aacute;, qui&eacute;n adem&aacute;s estaba inmerso en el debate sobre la necesidad de construir un proyecto econ&oacute;mico y pol&iacute;tico para Am&eacute;rica Latina, tal cual hab&iacute;a esbozado Sim&oacute;n Bol&iacute;var, recibi&oacute; apoyo de diversas naciones y gobiernos latinoamericanos. Este apoyo incluy&oacute; el componente militar. Tanto el Presidente de Nicaragua, como el Presidente de Ecuador, le proporcionaron apoyos a Porras. De all&iacute; que el imperialismo estadounidense, en plena fase de consolidaci&oacute;n, participe directamente en la mediatizaci&oacute;n de las luchas nacionales que planteaban la necesidad de construir un Estado nacional. Por ello tambi&eacute;n, el imperialismo dise&ntilde;ar&aacute; una estrategia abierta y encubierta, dirigida a desorganizar cualquier gobierno que plantee, aunque de manera incompleta y poco coherente, la posibilidad de reconstruir un proyecto de unidad continental expuesto por Bol&iacute;var. <\/p>\n<p>En todo caso, la guerra de los Mil D&iacute;as es el principio del fin de la revoluci&oacute;n desde arriba. Este proceso, por lo menos en el caso de Panam&aacute;, a&uacute;n no termina. Sigue abierto en la medida en que el sujeto portador de un modelo distinto, todav&iacute;a no termina de configurar su noci&oacute;n espacio-temporal de proyecto hist&oacute;rico. La guerra de los Mil D&iacute;as representa tambi&eacute;n, la separaci&oacute;n entre el liberalismo hobessiano y el liberalismo roussoniano y, de paso, la asociaci&oacute;n entre el liberalismo hobessiano y el imperialismo en su fase abierta de lucha por su consolidaci&oacute;n y ampliaci&oacute;n. Esta relaci&oacute;n se mueve en dos v&iacute;as, primero, los intereses de la oligarqu&iacute;a criolla en su aspiraci&oacute;n de alcanzar la independencia del Istmo con la colaboraci&oacute;n de Estados Unidos o de cualquier otra potencia extranjera; en segundo momento, el inter&eacute;s de Estados Unidos en liquidar las posibilidades del proyecto bolivariano y culminar de manera &quot;pac&iacute;fica&quot; y r&aacute;pida, la consolidaci&oacute;n en firme de su hegemon&iacute;a econ&oacute;mica, mediante la construcci&oacute;n del Canal y, de paso, su expropiaci&oacute;n a perpetuidad mediante un tratado plagado de todo tipo de vicios. <\/p>\n<p>Estos singulares hechos que se plantean en medio de la guerra de los Mil D&iacute;as, permiten formular la siguiente pregunta: &iquest;cu&aacute;ndo termina el siglo XIX en el Istmo? Termina acaso cuando se muestra, en toda su amplitud y en la pr&aacute;ctica, el asocio entre el liberalismo hobbesiano y el imperialismo en 1903 o, por el contrario, finaliza cuando emerge la contradicci&oacute;n naci&oacute;n versus imperio, como contradicci&oacute;n fundamental. Esto &uacute;ltimo ocurre en la pr&aacute;ctica, en el a&ntilde;o 1925. No obstante, cabe tener presente que la base legal de dicho asocio inicia con el Tratado Hay-Bunau-Varilla. <\/p>\n<p>El siglo terminar&aacute; entonces, cuando se resuelva la contradicci&oacute;n que abrieron las relaciones sociales imperantes en el siglo anterior. En el caso de Panam&aacute; la resoluci&oacute;n de la contradicci&oacute;n anterior plantea de hecho, la formulaci&oacute;n de una nueva agenda que implica, en la pr&aacute;ctica, la lucha combinada y en cierta medida desigual y cuando no, yuxtapuesta y atrofiada, por la liberaci&oacute;n nacional, social y cultural. En medio de ese proceso, se refunda la ya configurada v&iacute;a olig&aacute;rquica al capitalismo a trav&eacute;s de la ampliaci&oacute;n de la base social y productiva del transitismo. <\/p>\n<p>Es en medio de ese proceso acelerado de cambios que se registra la participaci&oacute;n de Victoriano Lorenzo en la guerra de los Mil D&iacute;as. La misma puede interpretarse desde diversas perspectivas, sin embargo, existe un hecho significativo: la presencia ampliada y cada vez m&aacute;s com&uacute;n de la explotaci&oacute;n, v&iacute;a el intercambio de equivalentes, sean &eacute;stos &uacute;ltimos en especies, en dinero o en trabajo. La primera manifestaci&oacute;n de esta singularidad de las relaciones sociales en el Istmo, la encontramos en el incidente de la &quot;Tajada de Sand&iacute;a&quot;, donde por ejemplo, la ausencia del Estado y sus normas y disposiciones en sentido amplio, pero con la presencia incipiente de las leyes de mercado, facilitan el inicio de una confrontaci&oacute;n todav&iacute;a por explicar desde la perspectiva de la sociolog&iacute;a econ&oacute;mica. Esto se expresa y presenta tambi&eacute;n en el caso de la guerra de los Mil D&iacute;as. <\/p>\n<p>Pero si la guerra de los Mil D&iacute;as en el caso de Panam&aacute; inicia por intermedio de un sinn&uacute;mero de situaciones impl&iacute;citas en las nuevas relaciones sociales, tambi&eacute;n terminar&aacute; por intermedio de un conjunto complejo de relaciones internacionales en proceso de ampliaci&oacute;n. Eso, en &uacute;ltima instancia, es lo que muestra el pacto del Wisconsin que permite en lo legal y formal, el fin de la guerra. En el fondo, ese pacto consolida las posiciones del conservadurismo, del liberalismo hobbesiano en el Istmo, por lo que muchos l&iacute;deres liberales se esconden y exilan, cuando los l&iacute;deres de las masas de campo se atrincheran para iniciar un desigual combate. El pacto del Wisconsin, en su conjunto con el derrotismo liberal, es la materializaci&oacute;n de las mediaciones estadounidenses a la autodeterminaci&oacute;n del Istmo, y la base sobre la cual se despliega toda la conspiraci&oacute;n contra los sectores del pueblo que buscaban nuevas formas de combate. De hecho, este pacto retarda la configuraci&oacute;n de la agenda social y la realizaci&oacute;n de la revoluci&oacute;n democr&aacute;tico-burguesa en el Istmo. Por lo cual, el liberalismo criollo termina doblemente derrotado, en la medida que sus filas claudican ante las ambiciones pol&iacute;ticas, militares y personales. En la mesa de negociaciones y en la lucha militar en las calles, el liberalismo es derrotado. S&oacute;lo qued&oacute; vigente su proyecto ideol&oacute;gico que inclu&iacute;a entre otros, crear un Estado Nacional. Esta idea la incorpora el liberalismo de corte hobbesiano, el conservadurismo, a su programa pol&iacute;tico-ideol&oacute;gico. <\/p>\n<p>No obstante, seg&uacute;n el profesor Nelson, Victoriano Lorenzo en dicha guerra realiza diversos aportes. En un primer momento, Victoriano Lorenzo aporta como m&eacute;todo de lucha, el paso de la guerra de posici&oacute;n a la guerra de movimiento. Con esta forma de guerra, Lorenzo incorpora a la poblaci&oacute;n y con ello se presenta un fen&oacute;meno distinto, una participaci&oacute;n activa de la poblaci&oacute;n en la guerra, bajo el concepto contempor&aacute;neamente caracterizado como guerra total. Es decir, Lorenzo prepar&oacute; &aacute;reas de vigilancia y contacto visual solapado desde trincheras de piedra y puestos en los caminos, para luego atacar por sorpresa en r&iacute;os y lugares de descanso y acampada a las huestes colombianas y sus referentes conservadores en el Istmo. Esta modalidad de guerra utilizada por Lorenzo, rompe con las convencionales guerras de posici&oacute;n que desde la &eacute;poca medieval se desarrollaron en Europa y que desde el siglo XVII se hab&iacute;an trasladado a Am&eacute;rica. Adem&aacute;s, con ese nuevo modelo de guerra, Lorenzo muestra una importante capacidad militar, todav&iacute;a por estudiar en el &aacute;mbito nacional, pues en el caso colombiano existen algunos estudios que tratan el tema y que han llegado a incluirse en los registros documentales sobre Panam&aacute;, en Edimburgo. <\/p>\n<p>Victoriano Lorenzo tambi&eacute;n aporta un hecho significativo que ser&aacute; el eje de los movimiento guerrilleros emergentes, sobre todo, desde la aparici&oacute;n del Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional (EZLN). Tal es el caso de la liberaci&oacute;n y control geogr&aacute;fico real del territorio o lo que es lo mismo, &quot;visibilizaci&oacute;n&quot; real de las formas emergentes de poder. Sin la configuraci&oacute;n de formas de poder, no puede existir territorio liberado. <\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, Victoriano Lorenzo aporta algo m&aacute;s, el hecho de que de all&iacute; en adelante, cualquier intento por autonomizaci&oacute;n de las luchas sociales, no podr&aacute; realizarse sin direcci&oacute;n pol&iacute;tica, conducci&oacute;n ideol&oacute;gica y perspectiva militar. Sin embargo, si estos son los aportes significativos, por cierto, que realiza Victoriano Lorenzo, entonces &iquest;por qu&eacute; en la obra del profesor Nelson existe un tratamiento desigual entre los hechos formulados o expuestos en el primer cap&iacute;tulo y los enunciados en el tercer cap&iacute;tulo? &iquest;por qu&eacute; Porras aparece sobre-dimensionado en el primer cap&iacute;tulo y victimizado en el tercero? &iquest;por qu&eacute; no se explica claramente a lo largo de la obra, la diferencia entre fusilamiento, ajusticiamiento y asesinato? Quiz&aacute;s una segunda edici&oacute;n de esta obra pueda esclarecer tales preguntas. <\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de ello, cada vez m&aacute;s, a&uacute;n cuando no exista literatura de por medio ni pensamiento fecundo por exceso, Victoriano Lorenzo seguir&aacute; siendo el ejemplo de lucha, la vida que anuncia el principio avanzado de un proyecto pol&iacute;tico que, en el caso de Panam&aacute;, esta todav&iacute;a por construirse. Victoriano Lorenzo es apenas uno de los tantos m&aacute;rtires paname&ntilde;os que en la lucha contra el imperialismo ha sido traicionado por las alianzas coyunturales con los sectores sociales que buscaban la ampliaci&oacute;n del capitalismo en el Istmo. Esa, sin duda, es una lecci&oacute;n hist&oacute;rica que debe convertirse en parte de la memoria colectiva, del imaginario ideol&oacute;gico del pueblo paname&ntilde;o. Que no pasen otros cien a&ntilde;os para percatarse de ello.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Victoriano Lorenzo pertencia \u00e0 classe do campesinato istmenho relacionado intimamente com os povos ind\u00edgenas da etnia bugl\u00e9, da qual provinha, estabelecida principalmente em Veraguas e Cocl\u00e9. 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