{"id":920,"date":"2009-01-15T18:27:02","date_gmt":"2009-01-15T18:27:02","guid":{"rendered":"http:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/?p=920"},"modified":"2009-01-15T18:27:02","modified_gmt":"2009-01-15T18:27:02","slug":"ricardo-palma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/?p=920","title":{"rendered":"Ricardo Palma"},"content":{"rendered":"<figure class=\"image-container image-post-defautl\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/RicardoPalma15_01_2009.jpg\" title=\"Palma soube fazer sua obra sobreviver ao cen\u00e1rio incerto de seu pa\u00eds, exatamente por ter-lhe dado como guia e base a linguagem popular. - Foto:\" alt=\"Palma soube fazer sua obra sobreviver ao cen\u00e1rio incerto de seu pa\u00eds, exatamente por ter-lhe dado como guia e base a linguagem popular. - Foto:\" class=\"image\"><figcaption class=\"fig-caption\">Palma soube fazer sua obra sobreviver ao cen\u00e1rio incerto de seu pa\u00eds, exatamente por ter-lhe dado como guia e base a linguagem popular.<\/figcaption><small itemprop=\"copyrightHolder\" class=\"copyright\"> Foto:<\/small><\/figure>\n<p>Ricardo Palma Enfrentou muitas lutas, n&atilde;o apenas por sua pr&oacute;pria sobreviv&ecirc;ncia, como pela preserva&ccedil;&atilde;o da cultura de sua p&aacute;tria. Com suas lutas acabou definiu seu estilo, a prosa e o testemunho, relatos ver&iacute;dicos mesclando co um pouco de fantasia, elemento sempre presente na mem&oacute;ria daquele povo. Ele acreditava que a oralidade de seu povo era a principal int&eacute;rprete de sua hist&oacute;ria, e ele estava certo. Era um grande tradicionalista. Um trecho de sua obra: <\/p>\n<p>&quot;(&#8230;) Conclu&iacute;a el a&ntilde;o de 1550, y era alcalde de la villa (Villa Imperial de Potos&iacute;) el licenciado don Diego de Esquivel, hombre atrabiliario y codicios o, de quien cuenta la fama que era capaz de poner en subasta la justicia, a trueque de barras de plata. <\/p>\n<p>Su se&ntilde;or&iacute;a era tambi&eacute;n guloso de la fruta del para&iacute;so, y en la imperial villa se murmuraba mucho acerca de sus prapisondas mujeriegas. Como no se hab&iacute;a puesto nunca en el trance de quel el cura de la parroquia le leyese la famosa ep&iacute;stola de San Pablo, don Diego de Esquivel hac&iacute;a gala de pertenecer al gremio de los solterones, que tengo para mi constituyen, si no una plaga social, una amenaza contra la propiedad del pr&oacute;jimo. Hay quien afirma que los comunistas y los solterones son b&iacute;pedos que se asimilan.&quot; <\/p>\n<p>&quot;Las Orejas del Alcalde &#8211; Cr&oacute;nica de la &eacute;poca del segundo virrey del Per&uacute;&quot;, publicada pela primeira vez em 1873, no El Coreo del Per&uacute;. <\/p>\n<p>Fonte: Biograf&iacute;as y Vidas<\/p>\n<p>por Pesquisa: Daniela Soares, Revis&atilde;o Bruno Lima Rocha<\/p>\n<p>Lima, 1833 &#8211; Miraflores, 1919 <\/p>\n<p>Escritor peruano, creador de un g&eacute;nero intermedio entre el relato y la cr&oacute;nica, que renov&oacute; la prosa sudamericana. Aunque se le considera integrante de la escuela rom&aacute;ntica, su obra no obedece del todo a sus presupuestos, salvo por algunos matices estil&iacute;sticos que emple&oacute; como soporte formal. Es cierto que en su juventud hizo una apasionada defensa del romanticismo, pero luego lo juzgar&iacute;a con gran severidad y trazar&iacute;a su propio derrotero art&iacute;stico. <\/p>\n<p>Hijo de familia humilde, realiz&oacute; sus estudios en el Colegio de Noel, el Colegio de Orengo y el Convictorio de San Carlos, donde al parecer fue alumno externo. En 1848 empez&oacute; su carrera literaria, seg&uacute;n propia confesi&oacute;n, formando parte del grupo que despu&eacute;s &eacute;l mismo denominar&iacute;a &quot;La bohemia de mi tiempo&quot;. Comenz&oacute; escribiendo poes&iacute;a, a la vez que ejerc&iacute;a el periodismo en diversas publicaciones peri&oacute;dicas (la mayor&iacute;a de existencia ef&iacute;mera) como redactor o cr&iacute;tico de espect&aacute;culos, para lo cual us&oacute; m&uacute;ltiples seud&oacute;nimos. <\/p>\n<p>En 1849 escribi&oacute; su primer drama, El hijo del sol, que no se lleg&oacute; a representar, y aunque obtuvo alg&uacute;n &eacute;xito en el poco exigente medio lime&ntilde;o, alrededor de 1858 dej&oacute; de escribir teatro. En la actualidad s&oacute;lo conocemos de su producci&oacute;n teatral el drama Rodil (1851), redescubierto cien a&ntilde;os despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n (pues Palma procedi&oacute; a la destrucci&oacute;n de los ejemplares) y la comedia El santo de Panchita, escrita en colaboraci&oacute;n con Manuel Ascensio Segura e incluida en la recopilaci&oacute;n de obras de este &uacute;ltimo publicada con el t&iacute;tulo de Teatro (1869). Tras probar el g&eacute;nero hist&oacute;rico con el libro Corona patri&oacute;tica (1853), Palma empez&oacute; a componer de relatos breves de diversa &iacute;ndole, desde el ensayo costumbrista al romance hist&oacute;rico, que ser&iacute;an el germen de sus posteriores Tradiciones peruanas. <\/p>\n<p>En 1853 pas&oacute; a formar parte del Cuerpo Pol&iacute;tico de la Armada Peruana como oficial tercero, correspondi&eacute;ndole prestar servicio en la goleta Libertad, el bergant&iacute;n Almirante Guisse, el transporte R&iacute;mac (donde estuvo a punto de morir a consecuencia del naufragio de la nave en marzo de 1855) y el vapor Loa. En 1857 fue separado moment&aacute;neamente del ejercicio de su cargo por haber secundado la sublevaci&oacute;n del general Ignacio de Vivanco contra el gobierno de Castilla, pero su participaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s importante se produjo en 1860, con ocasi&oacute;n del frustrado asalto a la casa del presidente ejecutado por un grupo de civiles y militares de tendencia liberal, liderados por Jos&eacute; G&aacute;lvez. <\/p>\n<p>Tras el fracaso del intento golpista, Palma se embarc&oacute; rumbo a Chile y lleg&oacute; a Valpara&iacute;so los &uacute;ltimos d&iacute;as de 1860. Durante su permanencia en esta ciudad, el escritor frecuent&oacute; los salones literarios y perteneci&oacute; a la Sociedad Amigos de la Ilustraci&oacute;n, colaborando en la Revista del Pac&iacute;fico y la Revista de Sudam&eacute;rica, de la cual lleg&oacute; a ser redactor principal. En agosto de 1863, luego de ser amnistiado, emprendi&oacute; el regreso al Per&uacute;. <\/p>\n<p>En julio de 1864 fue nombrado c&oacute;nsul en el Par&aacute;, pero parece que no lleg&oacute; a ejercer el cargo, solicitando y obteniendo una licencia que emple&oacute; en viajar por Europa. En 1865 regres&oacute; al Per&uacute; para ponerse a &oacute;rdenes del gobierno, que se encontraba en conflicto con Espa&ntilde;a, participando en el combate del Callao del 2 de mayo de 1866 como asistente de Jos&eacute; G&aacute;lvez. Al a&ntilde;o siguiente intervino en la sublevaci&oacute;n del coronel Jos&eacute; Balta y, cuando Balta fue elegido presidente en 1868, lo nombr&oacute; secretario particular; fue adem&aacute;s elegido senador por la provincia de Loreto. Tras el asesinato de Balta en 1872, Palma se retir&oacute; a la pol&iacute;tica para dedicarse exclusivamente a la literatura. El mismo a&ntilde;o public&oacute; la primera serie de sus Tradiciones peruanas. <\/p>\n<p>Cuando en 1879 se declar&oacute; la guerra con Chile, Palma ya era uno de los literatos m&aacute;s reconocidos del continente americano y colaborador frecuente de las principales publicaciones literarias sudamericanas. Durante la guerra particip&oacute; en la defensa de la capital peruana. En 1881, las tropas de ocupaci&oacute;n incendiaron su casa ubicada en el balneario de Miraflores, con lo que perdi&oacute; su biblioteca personal, el manuscrito de su novela Los Mara&ntilde;ones y sus memorias del gobierno de Balta. <\/p>\n<p>Decepcionado, pens&oacute; aceptar el ofrecimiento que en 1833 le hizo el due&ntilde;o del diario La Prensa de Buenos Aires para que se trasladase con su familia a esa ciudad para ejercer de redactor literario del peri&oacute;dico, pero el presidente Miguel Iglesias lo convenci&oacute; para que aceptase la direcci&oacute;n de la Biblioteca Nacional del Per&uacute;, que se encontraba destruida como consecuencia de la guerra. Su labor al frente de esta instituci&oacute;n, donde cont&oacute; con un presupuesto exiguo, fue verdaderamente encomiable, no dudando en utilizar su prestigio literario para solicitar a personalidades de diversas partes del mundo la donaci&oacute;n de libros, gan&aacute;ndose el apelativo de El bibliotecario mendigo. <\/p>\n<p>El 28 de julio de 1884 Palma logr&oacute; inaugurar la nueva Biblioteca Nacional del Per&uacute;. Sigui&oacute; ocup&aacute;ndose de su direcci&oacute;n, labor moment&aacute;neamente interrumpida por su viaje a Espa&ntilde;a como representante del Per&uacute; al Noveno Congreso Internacional de Americanistas, celebrado con ocasi&oacute;n del Cuarto Centenario del Descubrimiento de Am&eacute;rica (1892-93). En febrero de 1912 renunci&oacute; al cargo por discrepancias con el gobierno, que nombr&oacute; en su lugar al escritor Manuel Gonz&aacute;lez Prada, antiguo adversario de Palma. <\/p>\n<p>Gonz&aacute;lez Prada atac&oacute; la gesti&oacute;n de su predecesor en una Nota informativa acerca de la Biblioteca Nacional (1912), lo que motiv&oacute; la respuesta de Palma en su folleto Apuntes para la historia de la Biblioteca de Lima (1912), donde hace un recuento de su labor al frente de la instituci&oacute;n. Alejado de su labor como bibliotecario y convertido en el patriarca de las letras peruanas, Palma se retir&oacute; a vivir al balneario de Miraflores, donde pas&oacute; los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida. Cuando muri&oacute; fue enterrado con honras f&uacute;nebres correspondientes a Ministro de Estado y se declar&oacute; duelo nacional. <\/p>\n<p>La obra de Ricardo Palma <\/p>\n<p>De reconocido prestigio en el mundo cultural hispanoamericano, Ricardo Palma es la figura m&aacute;s significativa del romanticismo peruano y uno de los escritores mejor dotados del siglo XIX americano. Polifac&eacute;tico, esp&iacute;ritu renovador y progresista, su actividad literaria se desarrolla en campos muy diversos. <\/p>\n<p>Como poeta sigui&oacute; la corriente rom&aacute;ntica europea de Zorrilla, Heine, Victor Hugo y Byron. Dentro del g&eacute;nero l&iacute;rico public&oacute; Poes&iacute;as (1855), Armon&iacute;as. Libro de un desterrado (1865), Pasionarias (1870), Verbos y gerundios (1877) y Enrique Heine. Traducciones (1886). Reedit&oacute; gran parte de su obra po&eacute;tica en el libro Poes&iacute;as (1887), que llev&oacute; como introducci&oacute;n el estudio &quot;La bohemia lime&ntilde;a de 1848 a 1860. Confidencias literarias&quot;. Posteriormente public&oacute; su poema A San Mart&iacute;n (1890), que origin&oacute; una protesta del gobierno chileno por considerarlo ofensivo a ese pa&iacute;s. Su &uacute;ltimo libro de versos fue Filigranas. Aguinaldo a mis amigos (1892). Fue tambi&eacute;n compilador de Lira americana. Colecci&oacute;n de poes&iacute;as de los mejores poetas del Per&uacute;, Chile y Bolivia (1865). <\/p>\n<p>Entre sus trabajos hist&oacute;ricos podemos mencionar Anales de la Inquisici&oacute;n de Lima (1863), el pol&eacute;mico Monteagudo y S&aacute;nchez Carri&oacute;n. P&aacute;ginas de la historia de la independencia (1877) y su Refutaci&oacute;n a un compendio de historia del Per&uacute; (1886), cuyo ataque a los jesuitas motiv&oacute; que el Congreso peruano declare la prohibici&oacute;n del establecimiento de esta orden religiosa en el pa&iacute;s. Su labor como principal gestor y presidente de la Academia Peruana de la Lengua desde el 5 de mayo de 1887 est&aacute; representada por los Anales de la Academia Correspondiente de la Real Espa&ntilde;ola en el Per&uacute; (1887), y especialmente por sus valiosas sugerencias a favor de la admisi&oacute;n de nuevos vocablos contenidas en sus libros Neologismos y americanismos (1896) y Papeletas lexicogr&aacute;ficas (1903). Public&oacute; adem&aacute;s Recuerdos de Espa&ntilde;a (1898), sobre su viaje a ese pa&iacute;s en 1892, que despu&eacute;s ser&iacute;a reeditado con el t&iacute;tulo Recuerdos de Espa&ntilde;a precedidos de La bohemia de mi tiempo (1899). <\/p>\n<p>P&aacute;rrafo aparte merecen las Tradiciones peruanas, relatos construidas a partir de hechos hist&oacute;ricos o an&eacute;cdotas populares de car&aacute;cter ligero y burlesco que constituyen un g&eacute;nero literario particular. Aunque Palma hab&iacute;a escrito los primeros de estos relatos antes de su destierro a Chile, s&oacute;lo varios a&ntilde;os m&aacute;s tarde se decidi&oacute; a editar la primera serie de sus Tradiciones (1872). <\/p>\n<p>A este volumen le seguir&iacute;an Tradiciones. Segunda serie (1874), Tradiciones. Tercera serie (1875), Tradiciones. Cuarta serie (1877), Tradiciones. Quinta serie (1883), Tradiciones. Sexta serie (1883), Ropa vieja (1889) y Ropa apolillada (1891). Despu&eacute;s de publicar en Buenos Aires la primera edici&oacute;n extranjera de estos relatos (1890), public&oacute; una edici&oacute;n en Espa&ntilde;a con el t&iacute;tulo, desde entonces c&eacute;lebre, de Tradiciones peruanas (4 vols., 1893-96). <\/p>\n<p>Posteriormente a esta edici&oacute;n aparecieron Tradiciones y art&iacute;culos hist&oacute;ricos (1899), Cachivaches (1900), Mis &uacute;ltimas tradiciones peruanas y cachivacher&iacute;a (1906), Ap&eacute;ndice a Mis &uacute;ltimas tradiciones peruanas (1910) y una edici&oacute;n p&oacute;stuma con el t&iacute;tulo El Palma de la juventud (1921). Tras su muerte, las hijas del escritor llevaron a cabo una edici&oacute;n definitiva de las Tradiciones peruanas que cont&oacute; con el auspicio del gobierno peruano (6 vols., 1923-25). <\/p>\n<p>El conjunto de la obra, en once series, es de una evidente grandiosidad, si bien hay un cierto desorden provocado por repeticiones, remansos fatigosos y temas muy dispares, entre &eacute;stos art&iacute;culos cr&iacute;ticos. Mitad historia y ficci&oacute;n, domina un fondo socarr&oacute;n, intercalado con emotivas referencias al mundo americano. En el dilatad&iacute;simo proceso de su composici&oacute;n, Ricardo Palma fue poco a poco deslig&aacute;ndose de la leyenda rom&aacute;ntica espa&ntilde;ola y perfilando un caracter&iacute;stico y personal&iacute;simo mundo, hasta madurar art&iacute;sticamente en una especie narrativa, la tradici&oacute;n, en la que supo genialmente enlazar rasgos rom&aacute;nticos (la leyenda, la novela hist&oacute;rica) y costumbristas (humor, esp&iacute;ritu cr&iacute;tico de los usos e instituciones nacionales, habla popular), enriqueci&eacute;ndolos con las lecciones de los grandes sat&iacute;ricos y novelistas picarescos del Siglo de Oro espa&ntilde;ol (Quevedo a la cabeza), as&iacute; como de los ironistas de la Ilustraci&oacute;n y el liberalismo (Voltaire, sobre todo). <\/p>\n<p>Mucho se ha escrito sobre las Tradiciones peruanas y la pretendida ideolog&iacute;a que subyace detr&aacute;s de la obra. Algunos han querido ver en el escritor un nost&aacute;lgico del pasado colonial, y otros han sostenido que la iron&iacute;a con la que describe dicho pasado esconde una cr&iacute;tica social. Al respecto el ensayista Luis Loayza ha sostenido en su libro El sol de Lima (1974) que &quot;Al leer las Tradiciones se advierte que el autor era un hombre de su tiempo&#8230; El mundo de la colonia era, o pretend&iacute;a ser, jer&aacute;rquico: en las Tradiciones hay un sentimiento democr&aacute;tico, igualitario; se festeja el irrespeto ante la autoridad&quot;. En la actualidad, aun cuando sus m&eacute;ritos literarios sean materia de discusi&oacute;n, no se deja de reconocer el enorme impacto que tuvieron dentro de la narrativa hispanoamericana, gozando todav&iacute;a de gran popularidad. <\/p>\n<p>Ya la primera reuni&oacute;n de sus Tradiciones peruanas goz&oacute;, en efecto, de un &eacute;xito inmediato, refrendado por la enorme acogida que alcanz&oacute; dentro y fuera del Per&uacute;. Estuardo N&uacute;&ntilde;ez estudi&oacute; su influencia decisiva en la narrativa hispanoamericana entre 1872 y 1940, como g&eacute;nero que adelanta componentes del cuento y la novela del siglo XX. Fusionar el costumbrismo y el romanticismo era una tarea crucial, que se verific&oacute; en dos manifestaciones art&iacute;sticas sobresalientes: la poes&iacute;a gauchesca y la tradici&oacute;n palmista. No deja de ser sintom&aacute;tico, m&aacute;s que casual, que las dos obras cimeras de ambos procesos creadores, Mart&iacute;n Fierro (del argentino Jos&eacute; Hern&aacute;ndez) y Tradiciones peruanas, aparecieran el mismo a&ntilde;o, 1872. En ellas palpitan ya rasgos de lo que ser&aacute;n la poes&iacute;a novomundista y la narrativa del realismo &quot;m&aacute;gico&quot; o &quot;maravilloso&quot;, as&iacute; como la reelaboraci&oacute;n de la oralidad y de la &oacute;ptica del pueblo, tan significativos en las letras hispanoamericanas del siglo XX. <\/p>\n<p>La trascendencia de la obra de Ricardo Palma ha sido justamente destacada por la cr&iacute;tica. Luis Leal lo considera el mejor &quot;cuentista&quot; hispanoamericano de dicha centuria; para Estuardo N&uacute;&ntilde;ez fue el narrador hispanoamericano de mayor influencia a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Tal envergadura se vincula con la capacidad de Palma para asumir una tarea pendiente en las letras americanas: efectuar el tr&aacute;nsito de una literatura centrada en la tradici&oacute;n oral o de car&aacute;cter ancilar a una literatura que va a ir privilegiando la modalidad escrita y la ficci&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Palma soube fazer sua obra sobreviver ao cen\u00e1rio incerto de seu pa\u00eds, exatamente por ter-lhe dado como guia e base a linguagem popular. Foto: Ricardo Palma Enfrentou muitas lutas, n&atilde;o apenas por sua pr&oacute;pria sobreviv&ecirc;ncia, como pela preserva&ccedil;&atilde;o da cultura de sua p&aacute;tria. Com suas lutas acabou definiu seu estilo, a prosa e o testemunho, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-920","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sem-categoria"],"jetpack_publicize_connections":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/920","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=920"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/920\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=920"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=920"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=920"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}