{"id":972,"date":"2009-06-03T18:04:51","date_gmt":"2009-06-03T18:04:51","guid":{"rendered":"http:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/?p=972"},"modified":"2009-06-03T18:04:51","modified_gmt":"2009-06-03T18:04:51","slug":"revisitando-el-tema-el-descredito-politico-la-politica-de-los-discursos-vacios-en-las-elecciones-de-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/?p=972","title":{"rendered":"Revisitando el Tema: El descr\u00e9dito pol\u00edtico &#8211; La pol\u00edtica de los discursos vac\u00edos en las elecciones de Brasil"},"content":{"rendered":"<figure class=\"image-container image-post-defautl\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/estrategiaeanalise.com.br\/site\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/14. voto.bmp\" title=\"La desmaterializaci\u00f3n de los discursos es acompa\u00f1ada de la falta de credibilidad en esta forma de hacer pol\u00edtica - Foto:google\" alt=\"La desmaterializaci\u00f3n de los discursos es acompa\u00f1ada de la falta de credibilidad en esta forma de hacer pol\u00edtica - Foto:google\" class=\"image\"><figcaption class=\"fig-caption\">La desmaterializaci\u00f3n de los discursos es acompa\u00f1ada de la falta de credibilidad en esta forma de hacer pol\u00edtica<\/figcaption><small itemprop=\"copyrightHolder\" class=\"copyright\"> Foto:google<\/small><\/figure>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\"><span lang=\"ES\" style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\">Bruno Lima Rocha<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\"><span lang=\"ES\" style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\"><span lang=\"ES\" style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\">En el momento de la lectura de este art&iacute;culo la campa&ntilde;a municipal (inicio en julio de 2008) ya habr&aacute; entrado en las casas de los brasile&ntilde;os, a trav&eacute;s del itinerario pol&iacute;tico obligatorio. Si por un lado la democracia aqu&iacute; practicada anda apenas por los tobillos, por otro lado, estamos obligados a reconocer que este mecanismo -el de la propaganda p&uacute;blica de la pol&iacute;tica- es interesante en su esencia. El horario de propaganda en radio y televisi&oacute;n, adem&aacute;s del propio teatro de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica, tambi&eacute;n devela las contradicciones de un espect&aacute;culo medi&aacute;tico sin anclaje en la realidad. Tal como en la econom&iacute;a, hay un hueco enorme entre el discurso emitido y la materialidad de sus realizaciones.&nbsp;<\/span><span lang=\"ES\" style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<div><span style=\"font-size: 10pt\">Se hace simplista afirmar aqu&iacute; que todo pol&iacute;tico profesional es mentiroso. Pero, es un hecho, que este es el sentimiento de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Y, si todo pol&iacute;tico profesional brasile&ntilde;o (y creo que tambi&eacute;n todos en Latinoam&eacute;rica) no es &ldquo;mentiroso&rdquo;, por lo menos &eacute;l o ella omite y escamotea todo lo que puede. &iquest;Por qu&eacute;? Simplemente porque las reglas de competencia pol&iacute;tica en el marco de la legalidad existente obligan a la ilegalidad permanente de los operadores de la politiquer&iacute;a burguesa. Si se aplica la ley burguesa, la ley de la clase dominante, dif&iacute;cilmente quedar&iacute;a suelto alg&uacute;n gran empresario, ejecutivo de transnacional, director de la Banca u operador pol&iacute;tico profesional. Pero, la utop&iacute;a de la legalidad jacobina es m&aacute;s dif&iacute;cil de construir que la otra institucionalidad llamada Poder Popular. Esto es lo que la &ldquo;izquierda&rdquo; de Brasil, en su mayor&iacute;a, no ve. <\/span><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 10pt\">No espanta que el pueblo de Brasil tenga un alto grado de escepticismo y desconfianza en la democracia formal en su formato de mercado. A cada encuesta de &oacute;rganos cre&iacute;bles como el Latinbar&oacute;metro, los niveles de credibilidad en esta democracia limitada van cayendo. &iquest;Y por qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; el acto de votar en Brasil es obligatorio? Si el sistema fuera pasible de mayor participaci&oacute;n, ser&iacute;a m&aacute;s que innecesaria la permanente convocatoria al electorado para que acuda a votar. El esquema de argumentaci&oacute;n de la Corte Electoral (TSE) es hasta interesante. Convoca a los electores a realizar un contrato con empleados de confianza, servidores del p&uacute;blico, elegidos por el voto. Pero, al firmar este contrato, el votante de Brasil tambi&eacute;n firma un cheque en blanco. <\/span><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 10pt\">Como sensaci&oacute;n, sirve. Pero, como mecanismo deja que desear. Esto porque cualquier servidor p&uacute;blico com&uacute;n, si ya es regido por la ley laboral privada, puede ser destituido. Y, el contrato con las elites dirigentes del campo de la pol&iacute;tica, no tiene ninguna cl&aacute;usula de t&eacute;rmino funcional. Si pierden sus puestos, es por la v&iacute;a del juicio de la propia categor&iacute;a. &iquest;Se defienden a s&iacute; mismos y a qui&eacute;n representan finalmente? Esta es la pregunta: &iquest;A qui&eacute;n esta gente termina por representar? En otros pa&iacute;ses hermanos la receta es m&aacute;s directa. Se hace una, dos, tres, cuatro pobladas hasta que el gobierno de turno se va. En el mayor pa&iacute;s de Latinoam&eacute;rica, casi siempre un edil, intendente, gobernador de estado diputado estadual o nacional, senador o presidente, pierde su puesto por esc&aacute;ndalo y no por lucha directa. De su parte, la hegemon&iacute;a de los especialistas brasile&ntilde;os, empezando por sus muy reconocidos polit&oacute;logos, operan como bomberos conceptuales en un pa&iacute;s al que ellos ayudan para no cambiar de forma substantiva. Para esta gente, es excelente que la democracia burguesa sea la &uacute;nica forma aceptable de diversidad de opiniones, siempre y cuando las cosas queden en su mismo lugar. &nbsp;<\/span><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 10pt\">Nunca dicen lo obvio, que el mecanismo electoral presenta un fallo de estructura. Esto porque, aunque sea representativo y signifique la opini&oacute;n de las mayor&iacute;as, existe un lapso entre informaci&oacute;n y decisi&oacute;n. Como es sabido para cualquier empresa mediana, ning&uacute;n gerente tiene condiciones de decidir los rumbos hasta de una panader&iacute;a, si no conoce los procesos de panificaci&oacute;n, los precios del trigo, las normas de la salud p&uacute;blica, los esquemas salariales de los panaderos, entre otras caracter&iacute;sticas de su &aacute;rea. No se necesita ser panadero para ser propietario de un establecimiento de panificaci&oacute;n, pero necesariamente se tiene que conocer del tema. &iquest;Porque habr&iacute;a de ser diferente en la pol&iacute;tica? <\/span><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 10pt\">La contradicci&oacute;n vivida por la democracia de masas est&aacute; en su forma de participaci&oacute;n y representaci&oacute;n. Considerando que la pol&iacute;tica s&oacute;lo se hace con acciones de minor&iacute;a dotadas de ganas pol&iacute;ticas e intereses estrat&eacute;gicos, resta para la masa votante, con estas reglas, aceptar el papel de delegar poderes. Entra en escena el juego discursivo, no necesariamente malo, pero que cada d&iacute;a que pasa se va desmaterializando. Sin equivalente en el mundo de las realizaciones, creamos en algunas &ldquo;gotas de ilusi&oacute;n medi&aacute;tica&rdquo;. El enunciado del pol&iacute;tico en campa&ntilde;a gana tonos m&aacute;gicos y m&iacute;sticos. Ausente la informaci&oacute;n estrat&eacute;gica para que el elector pueda decidir con alguna base, adem&aacute;s de la emotiva, el voto pierde su poder resolutivo. <\/span><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 10pt\">Vale nuevamente la comparaci&oacute;n con la econom&iacute;a, bien al gusto de los neoliberales. El discurso de los pol&iacute;ticos profesionales es para la sociedad tal como la especulaci&oacute;n es para el mundo de los productos y servicios. Hoy tenemos una base monetaria circulando en especie &ndash; dinero o moneda &ndash; como m&iacute;nimo once veces menor de aquella existente de forma digital. La econom&iacute;a est&aacute; sin anclas, desmaterializada, perdida en compromisos entre bastidores y fundamentada por demencias econom&eacute;tricas y monetaristas. <\/span><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 10pt\">En el juego electoral acontece el mismo. El sujeto sube al p&uacute;lpito con doble discurso. Uno es para la platea, su p&uacute;blico consumidor, como les gusta a los neoinstitucionalistas. Pero, en el fondo sus compromisos son con otro p&uacute;blico, su blanco son los inversores y aliados. El electorado vota dentro de la est&eacute;tica generada como producto electoral. El elegido ata sus compromisos estrat&eacute;gicos con el consorcio estatal-privado que lo aup&oacute;. Deja as&iacute; de lado los acuerdos t&aacute;cticos, por lo tanto no esenciales, con el p&uacute;blico espectador de sus palabras y proclamas. En el universo de este electorado, de hecho semi-distrital y corporativo, se esparcen intereses m&aacute;s peque&ntilde;os y negociables. Estas son las as&iacute; llamadas &ldquo;prebendas&rdquo;. O sea, los viejos e hist&oacute;ricos favores individuales, todos como en un comercio minorista. Las ventas por mayor en &ldquo;el mercado pol&iacute;tico&rdquo; son para el consorcio financiador-inversor. Cualquier semejanza con la compra de ambulancias que nunca llegan a las intendencias, desv&iacute;o de dineros p&uacute;blicos para la salud y educaci&oacute;n, u obras que tienen un precio final cinco veces mayor que el de la salida presupuestal, no es ninguna coincidencia. En Brasil, los negocios de Estado son negociaciones pol&iacute;ticas. Y, en t&eacute;rminos de de las municipalidades, son negociaciones chicas yendo al encuentro de intereses impresentables de diputados federales (nacionales) de bajo escal&oacute;n.&nbsp;&nbsp; <\/span><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 10pt\">Volviendo a las absurdas comparaciones, nuevamente la econom&iacute;a monetaria y financiera rinde sus &ldquo;servicios&rdquo; para comprender nuestra eficacia democr&aacute;tica. Haciendo una comparaci&oacute;n entre las fuerzas productivas de la sociedad y los intereses en juego por la instancia de s&iacute;ntesis, la pol&iacute;tica; la tropa de la reacci&oacute;n de Mont Pelerin grit&oacute; que la libertad econ&oacute;mica est&aacute; por encima de la libertad pol&iacute;tica. Viene de ah&iacute; la Opci&oacute;n Chilena y las Masacres en el Estadio Nacional. La tierra de Lautaro sirvi&oacute; de laboratorio para los Chicago Boys &ldquo;sudacas&rdquo;. Y, como dicen, con algunos &ldquo;incentivos coercitivos&rdquo; como Pinochet y Contreras, el modelo funcion&oacute; bien. As&iacute;, a partir de ese prepuesto, comenzaba la colonizaci&oacute;n de una esfera sobre la otra, ancladas en una calculadora y una picana. <\/span><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 10pt\">Ya en la democracia de mercado, el modelo de los &ldquo;ni&ntilde;os&rdquo; de Milton Friedman, se universaliz&oacute; a partir del 1990. Se busc&oacute; dotar la forma &ldquo;responsable&rdquo; de hacer pol&iacute;tica con una supuesta racionalidad de intereses individuales. Cada individuo ser&iacute;a, para esos genios de la econom&iacute;a sin ancla, un representante de sus propios intereses, y se asociar&iacute;a a otros solamente para maximizar sus ganancias. <\/span><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 10pt\">Por lo tanto, se formalizaba en t&eacute;rminos de teor&iacute;a aquello que el pa&iacute;s interior se llama caciquismo; con padrinos pol&iacute;ticos y votos comprados. Con aires de teor&iacute;a de la acci&oacute;n colectiva, esto resulta en lobbies sin fin e inversi&oacute;n de tiempo y carga de informaci&oacute;n en intereses pol&iacute;ticos espec&iacute;ficos. Nuevamente, Brasil reproduce su forma de estructura excluyente, tanto en el voto como en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Ambos son, por definici&oacute;n, universales. Y, simult&aacute;neamente, el voto obligatorio no es acompa&ntilde;ado del entrenamiento necesario para ejercerlo. O sea, nadie es entrenado para decidir temas p&uacute;blicos en lo cotidiano. Pero es convocado a decidir cada dos a&ntilde;os, en dos planos distintos, llevando a la urna s&oacute;lo la reproducci&oacute;n del abismo de clases. En una punta, el cotidiano de la sociedad de clases, en la otra, la confianza otorgada a los pol&iacute;ticos profesionales. No pod&iacute;a quedar en otra cosa. <\/span><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 10pt\">La desmaterializaci&oacute;n de los discursos es acompa&ntilde;ada de la falta de credibilidad en esta forma de hacer pol&iacute;tica. Siguiendo en este camino, el foso entre el voto y la decisi&oacute;n real&nbsp;aumenta exponencialmente. No ser&iacute;a exagerado afirme que este es el hueco de ozono de la democracia representativa brasile&ntilde;a. Por lo tanto, si las izquierdas que quedan en Brasil comprenden las reglas de la pol&iacute;tica, que hablen las calles. <\/span><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 10pt\">Ojo, este texto es poco m&aacute;s que una alarma, s&oacute;lo eso. La intenci&oacute;n es simplemente colaborar con la reflexi&oacute;n del electorado y reivindicar la capacidad de discurso con la necesidad de realizaci&oacute;n. Para que eso acontezca, varios factores son importantes. Uno de ellos es el aumentar la carga de informaci&oacute;n estrat&eacute;gica para el electorado. Eso significa la explicitaci&oacute;n de los mecanismos l&iacute;citos e il&iacute;citos, formales e informales, por dentro y por fuera, legales o reales, de las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas concretas de las elites dirigentes de ese pa&iacute;s. Solamente el ejercicio de la informaci&oacute;n y del an&aacute;lisis sin ninguna censura puede aumentar la capacidad cr&iacute;tica de la poblaci&oacute;n. <\/span><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div><span style=\"font-size: 10pt\">Por lo tanto, en teor&iacute;a, un horario electoral gratuito podr&iacute;a ser muy positivo en ese sentido. Infelizmente, todo lo que fue defendido arriba es justo lo opuesto del que ya estamos viendo en la campa&ntilde;a para intendentes y ediles en los 5.564 municipios de Brasil. La poblaci&oacute;n de la 11&ordf; econom&iacute;a del mundo tiene que votar s&iacute;, pero en los temas y decisiones fundamentales para el pa&iacute;s y el continente no es llamada a opinar. No alcanza decidir quienes van estar en las primeras etapas y en los titulares pol&iacute;tico-policiales de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Ya no basta gritar que la pol&iacute;tica de la burgues&iacute;a es una m&aacute;quina de corrupci&oacute;n estructural. La pelea es de fondo, es la disputa por el concepto mismo de democracia. &nbsp;&nbsp;<\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La desmaterializaci\u00f3n de los discursos es acompa\u00f1ada de la falta de credibilidad en esta forma de hacer pol\u00edtica Foto:google Bruno Lima Rocha &nbsp; En el momento de la lectura de este art&iacute;culo la campa&ntilde;a municipal (inicio en julio de 2008) ya habr&aacute; entrado en las casas de los brasile&ntilde;os, a trav&eacute;s del itinerario pol&iacute;tico obligatorio. 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