Jose Gabriel Condorcanqui, el Tupac Amaru, líder da rebelião indígena, Inti reconhecido em via e caudal de esperanzas e vontades da Serra e do Altiplano. Deu origem ao título de el tupamaro, depois atribuído a José Gervasio Artigas na pampa gaucha. - Foto:
Jose Gabriel Condorcanqui, el Tupac Amaru, líder da rebelião indígena, Inti reconhecido em via e caudal de esperanzas e vontades da Serra e do Altiplano. Deu origem ao título de el tupamaro, depois atribuído a José Gervasio Artigas na pampa gaucha.
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Outra vez a história de América ensina o básico. Ao conhecer três mundos simultâneos, Tupac Amaru tem a capacidade de galvanizar a ira do povo ancestral, dos crudos andinos. A mesma história de um assimilado que trocara de lado novamente, trazendo o projeto político coletivo acima dos projetos pessoais. Exemplo para toda América Latina.

por A última revolta incaica

PRIMEROS AÑOS

Jose Gabriel Condorcanqui nació en el pueblo de Surimana (Tungasuca, actual distrito de Tupac Amaru), departamento del Cusco, Perú. Era el segundo hijo del curaca Miguel Condorcanqui y su esposa Rosa Noguera. Al fallecer su hermano mayor, quedó como único y legítimo heredero del curacazgo de Surimana, Tungasuca y P ampam arca en la actual provincia de Canas departamento del Cusco. José Gabriel Condorcanqui pertenecía a una familia de la nobleza cusqueña respecto a la cual los conquistadores españoles habían respetado sus fueros, privilegios y propiedades pero sin llegar a aceptarlos socialmente.

Luego de transcurrida su infancia en los territorios de la familia, sus padres lo enviaron a la edad de 10 años a la ciudad del Cusco para recibir educación. Cursó sus estudios en el colegio de nobles indígenas "San Francisco de Borja", ubicado en la ciudad del Cusco y que era dirigido por sacerdotes jesuitas. La tradición oral señala que Condorcanqui destacó en sus estudios; sin embargo, no existen pruebas documentales que den fe de ello.

ACTIVIDADES ECONOMICAS

Terminados sus estudios y nombrado cacique de los territorios que le correspondían por herencia, Condorcanqui fijó su residencia en la ciudad del Cusco desde donde viajaba constantemente para controlar el funcionamiento de sus tierras. El 25 de mayo de 1758, contrajo matrimonio con la joven cusqueña Micaela Bastidas Puyucahua quien también descendía de una familia cusqueña de abolengo. Con Bastidas, Condorcanqui engendraría tres hijos, Hipólito, que nació en 1761, Mariano, en 1763, y Fernando, en 1770.

En ese momento, las propiedades de Condorcanqui incluían cocales en Carabaya (actual provincia de Carabaya, departamento de Puno), chacras en su natal Tinta, vetas de minas por el sur del Alto Perú (actual Bolivia) y un número aproximado de 350 mulas que empleaba como animales de carga para el transporte de mineral a las provincias argentinas, principalmente Tucumán. Todas estas actividades económicas le procuraron a él y a su familia un buen nivel económico que sin embargo y debido a sus fuertes rasgos indígenas no le permitieron ser aceptado por la alta sociedad cusqueña formada principalmente por españoles y criollos. La opulencia en su vivir y su vestir fue causa de que lo llamen "igualado".

La tradición de su familia señalaba que ellos descendían directamente de los últimos habitantes del Imperio incaico que, huyendo de la dominación española se asentaron en la localidad de Vilcabamba (actual provincia de Paruro, departamento del Cusco). En esas ideas, José Gabriel Condorcanqui afirmaba descender de Túpac Amaru I, el último Incas de Vilcabamba, quien fuera ejecutado en 1572 en la Plaza de Armas del Cusco por orden del Virrey Francisco de Toledo.

Debido a sus prósperas actividades económicas, Condorcanqui empezó a sufrir la presión de las autoridades españolas, en especial por presión de los arrieros argentinos que intentaban tener el monopolio del tránsito de mineral por el Alto Perú. Las autoridades españolas sometieron a Condorcanqui al pago de prebendas y señalaron la obligación de todos los indios para participar en la mita o trabajo en las minas en favor de la Corona.

Ante ese panorama y ante los excesos de las autoridades españolas en el Cusco, Condorcanqui presentó en 1776, una petición formal ante la Real Audiencia de Lima para que los indios fueran liberados del trabajo obligatorio en las minas (mita). La decisión de la Audiencia de Lima fue negativa, causando en Condorcanqui un profundo rechazo y resentimiento ante el sistema.

LA REBELIÓN DE TÚPAC AMARU II

Los tributos excesivos, la mita y los abusos de los corregidores fueron las principales causas de la rebelión india que estalló el 4 de noviembre de 1780 en la localidad de Tinta. Otra causa adicional fueron los nuevos "repartimientos" de las tierras que había dispuesto el nuevo virrey Agustín de Jáuregui y Aldecoa. Estos repartimientos afectaban directamente las propiedades de Condorcanqui quien veía, de esa manera, expropiada gran cantidad de sus tierras.

Encabezada por Condorcanqui, esta insurrección popular fue la más grande en la historia del Virreinato. En sus inicios, la rebelión reconoció la autoridad de la Corona española, limitándose a exigir cambios en la organización administrativa del Virreinato donde los abusos por parte de los corregidores eran excesivos. El día que estalló, el 4 de noviembre de 1780, la rebelión atacó, en consecuencia, al corregidor de Tinta, el español Antonio Arriaga quien fue apresado ese mismo día y ejecutado. A estas alturas, Condorcanqui ya había adoptado el nombre de Túpac Amaru II, en honor de su antepasado el último Inca de Vilcabamba. Posteriormente el movimiento se propaló por gran parte de la sierra sur del virreinato.

Aunque su objetivo inicial fue luchar contra los excesos y el mal gobierno de los españoles, no pudo evitar que la guerra se convirtiera en racial. Al frente de una nutrida hueste y después de vencer a un ejército de 1.200 españoles en Sangarará (actual distrito de Sangarará, provincia de Acomayo, departamento del Cusco), Túpac Amaru decidió no dar el golpe definitivo a la plaza virreinal ubicada en la ciudad del Cusco al norte de Sangarará. Al contrario, replegó sus tropas a Tungasuca (actual provincia de Canas, al sur de Sangará) algunas fuentes señalan que este movimiento de Túpac Amaru lo hizo con la finalidad de lograr una conversación con las autoridades españolas.

Sin embargo, este movimiento permitió que los españoles en Cusco organizaran la resistencia y obtuvieron la llegada de refuerzos enviados por orden del Virrey de las ciudades de Lima, Arequipa y Huamanga. Estos refuerzos y la nueva estrategia planteada por el general realista Gabriel de Avilés fueron determinantes para que las tropas del virrey (que contaba entre sus oficiales con el brigadier Mateo Pumacahua quien encabezaría años después otro levantamiento de corte independentista) pudieran vencer a los rebeldes el 8 de enero de 1781.

Luego de esta caída, las tropas realistas bajo el mando del Mariscal español Del Valle persiguieron a las huestes tupacamistas, dándose sendos enfrentamentos los días 5 y 6 de abril en Tinta. Las huestes independentistas fueron diezmadas y los principales dirigentes de la rebelión tomados prisioneros.

JUZGAMIENTO Y EJECUCIÓN

El 18 de mayo de 1781, en la Plaza de Armas del Cusco, Túpac Amaru fue obligado, tal como señalaba la sentencia, a presenciar la ejecución de toda su familia. Su cuerpo fue descuartizado, su cabeza fue colocada en una lanza exhibida en Cusco y Tinta, sus brazos en Tungasuca y Carabaya, y sus piernas en Levitaca y Santa Rosa (actual provincia de Chumbivilcas).

A pesar de la ejecución de Túpac Amaru y de su familia, los españoles no lograron sofocar la rebelión, que continuó acaudillada por su medio hermano Diego Cristóbal Túpac Amaru, al tiempo que se extendía por el altiplano boliviano, la región de Jujuy y en el Noroeste argentino.

TRASCENDENCIA HISTÓRICA

La fama de Túpac Amaru se extendió de tal forma que incluso los indios sublevados en el llano de Casanare, en la región de Nueva Granada, le proclamaron rey de América. Siguiendo los pasos de su antecesor, que había intentado una solución pactada al conflicto, tras difíciles negociaciones, en enero de 1782, el nuevo cacique inca consintió en deponer las armas con la promesa española de indultar a los rebeldes y corregir la mala situación de los indios. Las posteriores rebeliones criollas invocaron el nombre de Túpac Amaru para obtener el apoyo de los indios.

La rebelión de Túpac Amaru II marcó el inicio de la etapa emancipadora de la historia del Perú cuando este país se decide por su independencia luego de casi tres siglos de ser colonia española. Por su parte Condorcanqui es considerado un prócer de la independencia del Perú. Incluso, actualmente su nombre y figura es acogida ampliamente por los movimientos indígenas andinos así como por los movimientos de izquierda política.

En el Perú, el gobierno militarista del General Juan Velasco Alvarado acogió la efigie estilizada de Tupac Amaru como símbolo del Gobierno revolucionario de las Fuerzas Armadas que él encabezaba. En su honor renombró uno de los salones más suntuosos del Palacio de Gobierno. En otro sentido, su nombre también fue acogido por el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru que operó en el Perú desde 1985 hasta 1997.

La figura de Tupac Amaru II y la revolución que encabezó ha sido tergiversada por la historia oficial y es por eso que debe ser más estudiada en su contexto.

Fonte:

Bibliografia: Sender, R.J. Tupac Amaru Fisher, Lillian E. The Last Inca Revolt 1780-1783. University of Oklahoma Press. 1966.

Pesquisa realizada por Camila Reinheimer

Revisão e Introdução por Bruno Lima Rocha

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