Ganar la elección no es tomar el poder. Ganar a través de votos después de un fuerte movimiento de masas es distinto de salir victorioso porque una coalición de centro-izquierda lavó su discurso y se acercó aún más a la derecha.
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Ganar la elección no es tomar el poder. Ganar a través de votos después de un fuerte movimiento de masas es distinto de salir victorioso porque una coalición de centro-izquierda lavó su discurso y se acercó aún más a la derecha.
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Algunas cosas distintas entre poder y gobierno
Una reflexión por izquierda se la tenemos que hacer. Ganar la elección no es tomar el poder. Ganar a través de votos después de un fuerte movimiento de masas es distinto de salir victorioso porque una coalición de centro-izquierda lavó su discurso y se acercó aún más a la derecha.
Tampoco es lo mismo que tomar el gobierno derrocando a un régimen corrupto o vende patria (o los dos juntos). Llegar a esta acumulación de fuerzas uniendo una lucha por libertades y derechos democráticos es igualmente distinto de llegar a una acumulación a través del antagonismo de clase.
Proponer el antagonismo como clase y pueblo atribuyendo esta capacidad a un líder carismático tampoco es igual a establecer instituciones sociales gravitantes en la sociedad y capaces de reconstruir el entretejido social. Cumular fuerzas desde esta posición es una cosa, y sacar gente de ahí para ocupar rangos intermedios en la administración estatal es otra.
Si las preguntas no corresponden, las respuestas van ser aún más dudosas.
1987 Nunca vamos saber – Uruguay
1987 y el acuerdo que aprobó
Las vueltas del mundo petrolífero – Argentina
Las vueltas que el mundo da. En el año que YPF fue regalada, la pareja Kirchner aprobó la opereta de Carlos Saúl y Alzogaray, operando en conjunto con Repsol. El banquero Enrique Eskenazi, Grupo Eskenazi, ayudó a controlar fondos provinciales en manos de la patagónica Santa Cruz. Ahora, Repsol, Santander y un gran fondo va financiar la venta de lo que habría comprado con plata podrida. Así, el Estado argentino y un grupo empresarial austral van a sentarse en el consejo de administración de la empresa construida por toda la población. Enamorados de los abogados pingüinos niegan el acuerdo. No es Argentina que nacionaliza sino Repsol que quiere salir. Puro cuento de una petrolera.
