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En la comisión sobre pedido de impeachment de Dilma Rousseff


El desgaste mayor, vino con las acusaciones contra Cunha en la Operación Lava Jato. Desde entonces, del parlamento dio inicio a una serie de retaliaciones al gobierno para llegar, finalmente, al pedido de impeachment de la presidente Dilma.

14 de diciembre 2015, Bruno Lima Rocha

Análisis de coyuntura después de la votación   (Parte- 1)

Este año comenzó en noviembre de 2014 (poco después de la reelección de Dilma) y parece que no tendrá fin. El 2015  comenzó caliente. Aún en el verano pasado, el gobierno corrió para estrechar relaciones con el PMDB, sin percibir que perdería el control de la situación.

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La llegada de Eduardo Cunha (diputado federal por el PMDB de Rio de Janeiro, político dueño de medios y de base pentecostal) a la presidencia de la Cámara de diputados, era el golpe anunciado. La derecha se animó, salió golpeando ollas(cacerolas) y las protestas se esparcieron por el país (con cobertura en vivo de la emisora líder, algunos pidiendo hasta lo retorno de la dictadura), mientras las denuncias de corrupción en la Petrobras, ganaban aire.

El desgaste mayor, vino con las acusaciones contra Cunha en la Operación Lava Jato (investigación llevada a cabo por la policía judiciaria nacional, la Policía Federal, PF) y, posteriormente, el pedido de su alejamiento en el mando del Legislativo. Desde entonces, el ex-aliado de Anthony Garotinho (ex gobernador del estado de Rio de Janeiro) y hombre fuerte en el bajo clero (bajo clero es el apodo de cerca de 300 diputados federales de tipo caciquesca-localista) del parlamento dio inicio a una serie de retaliaciones al gobierno para llegar, finalmente, al pedido de impeachment de la presidente Dilma.

No paró aquí la crisis política, esta se profundiza, con la boca grande del partido bus (como si el PMDB fuera como un colectivo, un bus enorme, donde entran todos, a pesar de convicciones distintas), donde caben todos desde que nadie tenga una propuesta programática, por encima de la necesidad fisiológica.

Con la hoy famosa carta,  enviada para la presidente (por el vicepresidente, Michel  Temer,  diciendo la mácula que tenía junto a Dilma), el segundo hombre de la república patea la base,  de la gobernabilidad. La fractura del PMDB – que hasta la mañana del 07 de diciembre, aún era gobernista - se da primero con el silencio del vicepresidente Michel Temer, anunciando el fin de la alianza.

Con el pedido de demisión de Eliseu Padilha del cargo de ministro de la Aviación Civil (antes ocupado por el ex-gobernador fluminense, Wellington Moreira Franco, los dos aliados del vice presidente). En la secuencia la carta del Vicepresidente abandona el barco, luego de un acercamiento al empresariado de São Paulo (su base y motor de los destinos del agente económico nacional), volviendo al  programa de su partido para el país,  que  es de base neoliberal.

La carta de resentimiento y el proyecto que implica que el golpe del congreso de Temer/ y el PMDB está en camino. Él fue elegido vicepresidente en una alianza realizada por José Dirceu (ex hombre fuerte del  PT, partido de gobierno, hoy preso por acusaciones de corrupción) aún en el cargo de la Casa Civil.

En su discurso de despedida de la Casa Civil  (en 2005), antes de la cesación del mandato de parlamentario, Dirceu dijo exactamente eso. Pues bien, llamaron el Nosferatu (el vampiro, que es el apodo del vicepresidente Michel Temer) para el cogobierno y ahora se "sorprenden" que el vampiro se anime delante de la orgia de sangre. La lógica del PMDB es el acúmulo de poder a cualquiera costo y sin proyecto de país en escala nacional. No hay  pudor alguno en eso y el núcleo duro de la bisagra política de Dilma, se vio una vez, mas enredado.

En la desesperación, he ahí que el Planalto con la  presencia de 16 gobernadores en su apoyo, siendo esta la base peemedebista, con la alineación del gobernador fluminense (del estado de Rio de Janeiro),  Luiz Fernando Pezão y el entonces líder del PMDB en la Cámara Leonardo Picciani. Leonardo, es el hijo de Jorge Picciani, tradicional político de estilo oligárquico y aliado del ex-gobernador Sérgio Cabral Filho (el gobernador de Rio por 8 años fue acusado de ser agente de operaciones de la empresa Delta Ingeniería en contractos con su propio gobierno), fuera el líder del partido en la Cámara, hasta ser destituido en la mañana de miércoles, día 08 de diciembre.

Con la deserción  de los aliados de Temer, ahora más próximos de reconstituir el Centrão (centro del bloque de la derecha durante la Asamblea Constituyente de 1987-1988), apoyados en los 272 votos obtenidos, en el juego de empuja-empuja, bate boca y cabezadas ocurridas en las escaramuzas parlamentarias en el montaje de la comisión que iba a evaluar la posibilidad de impeachment.

En el mismo momento, el Partido Comunista de Brasil (PC do B, partido estalinista de Brasil), ha pedido un mandato de seguridad y suspensivo para  ministro Luiz Edson Fachin, juez de la Suprema Corte (STF), de momento impidió el golpe estilo paraguayo a favor del gobierno, se va a evaluar pues el pedido de impeachment, antes de este volver – nuevamente - al plenario de la Cámara.

Como afirmé anteriormente, la maniobra es evidente. La separación  del PMDB y su proposición como alternativa, aún más a la derecha, que el gobierno de Dilma, con ministros como Joaquim Levy (Chicago Boy y ex empleado del Bradesco, mayor banco del país) y Kátia Abreu (expresidente de la confederación del agro, CNA,  senadora que siempre apoya los latifundistas). Esto está demostrado en el documento "Un puente para el Brasil", lanzado por el PMDB antes de Cunha haber acatado el pedido de impeachment formulado por los  juristas Hélio Bicudo (ex-fundador del PT, pero que hizo campaña para José Sierra ya en 2010), Miguel Reale Jr. (ex-ministro de Fernando Henrique Cardoso, así como lo fue el senador Renan Calheiros – PMDB del estado de Alagoas, hoy apoyador del gobierno de DilmL).

En este documento, lanzado  en octubre y con poca repercusión hasta la salida de Michel Temer, sería el pacto de élites, para destrabar los poderes de veto de las mayorías, sobre el presupuesto de la Unión. Si esto se realiza, Joaquim Levy podría tranquilamente firmar debajo, tal y como Henrique Meirelles (expresidente del Banco Central durante el gobierno Lula y también expresidente mundial del Banco de Boston), Armínio Fraga (ex operador del Fondo Soros, expresidente del Banco Central de Brasil y hoy representante del banco JP Morgan en Brasil)  y Pedro Malan (ex empelado del Banco Mundial, exministro de Economía de Fernando Henrique Cardoso y uno de los ejecutivos, que liquidó el Unibanco, entonces el tercer mayor banco del país).

La propuesta del  vicepresidente es tan obscena, que anuncia que va a quebrar la base, de la receta vinculada a su propuesta, pasando por  encima, del ya menguado presupuesto de la Salud y de la Educación. Obviamente, este documento producido por sociópatas, en nada se refiere a la explotación  del rentismo, que desvía del 42% a 48% de los presupuestos del gobierno central, para los  inversores del capital especulativo. Esta es la salida para el nuevo pacto social, desde arriba, una vez que el pacto de clases proporcionado por Lula, base de la forma política  amarillista profesada por Lula, está haciendo agua y el barco del  capitalismo periférico, con consumo subsidiado está hundiendo en aguas de charco.






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