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La encrucijada del Kurdistán socialista


Desde el inicio del conflicto en la Siria, el gobierno de Ankara apoya de forma implícita y por veces explícita al Estado Islámico y hace el posible para aumentar la represión sobre Rojava y las líneas de apoyo del otro lado de la frontera.

23 de agosto 2015, Bruno Lima Rocha

Después del inicio de la guerra civil de la Siria, nos llama atención, que el Sistema Internacional, admite la posible construcción de una sociedad de base igualitaria en la región con más conflictos del planeta. En la región oeste del Kurdistán (Rojava) y al sur dono Curdistán iraquí, la izquierda curda está implantando un sistema social cooperativo, democrático y no sectario. Los enemigos de este proyecto son muchos, considerando una encrucijada de posibilidades y desafíos políticos y militares.

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Introducción

La primavera árabe y la rebelión sunita contra el gobierno Assad en la Siria han generado la oportunidad para el ejercicio de soberanía de la población curda residiendo dentro de los límites de este Estado cercado. En noviembre de 2013, esto se concretizó en el establecimiento de los tres cantones de Rojava (oeste en curdo), Efrin, Kobane y Cyzire.  Concidiendo en la construcción de una sociedad de tipo socialista, democrática y feminista. Los ejemplares de poder son de acceso colectivo, los cargos ejecutivos rotativos y la economía tiene base familiar, cooperativa y con experimentos de colectivización.

La respuesta a la tamaña osadía societaria, vino con el avance del jihadismo más brutal, operado a través del Estado Islámico (I*SIS), cuyo cerco a la Kobane  duró más de 120 días, resultando en el equivalente a la Batalla de *Stalingrado  para los pueblos del Kurdistán. Con la victoria de la izquierda en Kobane y las seguidas derrotas militares impuestas a los wahhabitas comandados por Al-Baghdadi (líder del *ISIS cuyo origen viene de una fractura de la Al-Qaeda, en Irak) llamaron la atención mundial para la lucha armada iniciada en 1984.

Esta experiencia sufrió la represión en Turquía, lo que implicó más  40.000 muertos más y 3.800 villas y pueblos removidas por las fuerzas armadas kemalistas (los militares turcos tienen su origen moderno en la reconstrucción del Estado promovida por Kamal Ataturk). Desde el inicio del conflicto en la Siria, el gobierno de Ankara apoya de forma implícita y por veces explícita al Estado Islámico y hace el posible para aumentar la represión sobre Rojava y las líneas de apoyo del otro lado de la frontera.

A partir de julio de 2015, después de la victoria electoral del HDP (Partido Democrático del Pueblo), frente político de la izquierda del Kurdistán dentro de Turquía, el Poder Ejecutivo viene utilizando sus prerrogativas especiales, e intensificando la incidencia militar contra las fuerzas curdas. Alegando bombardear y reprimir al ISIS y teniendo el aval de la OTAN (Turquía tiene el segundo mayor contingente de la Alianza de Atlántico Norte) para crear una zona tampón de 100 quilómetros a partir de la frontera con el Estado quebrado de la Siria, Erdogan y los conspiradores militares del alto-mando (las conocidas redes Ergenekon) prácticamente obtuvieron carta blanca de sus pares para exterminar esta impresionante experiencia democrática.  

 

Breve trayectoria y contexto del PKK

Oriente Medio vive un momento dramático, dando secuencia a los más de cien años de conflictos no interrumpidos, buena parte de estos promovido por el interés de las potencias occidentales, como también por el juego realista y amoral de las potencias regionales. Los países con ascenso regional y actualmente con estatus de Estados-pivot en la región, son Israel, Arabia Saudí, Turquía e Irán. En este selecto grupo anteriormente participaba Egipto en el periodo de Nasser, pero desde los acuerdos de Camp  David (1978), sellando la paz entre Egipto e Israel, a cambio de la plena devolución del desierto del Sinaí, el país que fue la cuna del moderno pan-arabismo se inclinó para los intereses de su nobleza  de Estado, abandonando los discursos de emancipación de los árabes.

El pensamiento y la postura más a la izquierda, vienen siendo progresivamente abandonados por una competencia de tipo sectaria, entre las élites dirigentes de los Estados allí localizados. La gran  excepción a esta regla es la izquierda curda, representada por el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), cuyo embrión remonta al año de 1973 y la fundación fuera en 1978. Los curdos son considerados a mayor nación sin estado en el planeta y la búsqueda por la creación de un Estado-nacional de mayoría curda y plantilla socialista centralizado fue el objetivo estratégico del PKK hasta el año de 1999. 

Desde entonces, esta fuerza político-militar pasó por diez años de reconstrucción y debates internos, remodelando su programa y ultrapasando cualquiera marco de lucha nacionalista. A partir de 2010, el PKK se conformó en el núcleo duro e irreductible de un gigantesco movimiento social y popular de los pueblos del Kurdistán (curdos y no curdos), viviendo – mayoritariamente - como ciudadanos de segunda categoría bajo la soberanía y opresión de Turquía e Irán, y de forma más autónomo dentro de los territorios de los estados agredidos  de  Siria y de Irak. 

La fuerza político-militar rivaliza con el PKK, es oriunda del dominio oligárquico del clan Barzani, líder histórico del Partido Democrático del Kurdistán (KDP) y hombre fuerte del régimen al frente del Gobierno Regional Curdo (KRG), cuya capital es Irbil y ocupa una mancha territorial en el Kurdistán iraquí. Al contrario de la fuerza liderada por Abdullah Ocalan, el KDP es considerado el partido hermano del Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP), subtítulo del presidente islamita turco, Recep Erdogan y enemigo estratégico del PKK.

Después de la primera guerra de Irak, la región donde hoy se localiza el KRG pasó por una guerra civil entre la derecha curda (KDP y los clanes oligarcas aliados) y el PKK. Los primeros fueron apoyados pela Turquía, Irán, financiados por empresas transnacionales de petróleo – detentoras de contratos de explotación – y con auxilio de la aviación militar de los EUA. Esto resultó en una victoria puntual de la derecha y una tregua armada con la izquierda curda. El empate estabilizó a los santuarios del PKK en las montañas del Kurdistán, controlando sus rutas y pudiendo operar como autodefensa de masas contra los ataques de Turquía y de Irán.

 

El  objetivo estratégico de Turquía 

El proverbio oriundo de esta región y más conocido, es donde se afirma que “los curdos no tiene otros amigos además de sus montañas”. Controlar las montañas implica  salvaguardar tanto la reserva estratégica del PKK, como el lugar o la base  de entrenamiento de nuevos militantes del partido y voluntarios, de las fuerzas de autodefensa popular (el HPG). A partir de los campamentos, el PKK alimenta las fuerzas hermanas del PJAK (Partido de la Vida Libre en el Kurdistán) en Irán y el PYD (Partido de la Unión Democrática) en la Siria.

En  la lógica de este conflicto, el avance turco por tierra en Siria y sobre las montañas del Kurdistán rompe- de hecho - con el cesar-fuego establecido por el PKK y trata de acabar con la soberanía popular en el oeste del Kurdistán, como aniquilar las bases político-militares de sus adversarios permanentes. El avance de Turquía, donde el gobierno de derecha curda hubo aplaudido la iniciativa, viendo en esta ofensiva militar la oportunidad ideal para dar fin, a la única fuerza política, capaz de quebrar la hegemonía pro-occidental en los dominios del KRG. La única salida para el Kurdistán socialista es garantizar un impasse militar contra  Turquía, y en la secuencia de la victoria definitiva sobre el ISIS, también derrotar la derecha curda en todos los niveles.  






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